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¡Más que mil palabras!

jueves, 7 de agosto de 2014

Juan Vidal: "Soy terriblemente miedoso, el éxito me abruma".





Eduardo Viladés, MQMP.- Hace apenas nueve años que ganó su primer concurso de moda y ya se ha consolidado como uno de los diseñadores de referencia en el panorama nacional. Asimila su éxito con cautela, sin perder la esencia que se respira en su taller de la localidad alicantina de Elda, donde se dan cita cuatro generaciones de modistos. Más que mil palabras se adentra en el universo de Juan Vidal, ganador dos veces consecutivas del premio L’Oreal a la mejor colección en Cibeles Mercedes-Benz Madrid Fashion Week.





Marguerite rompe moldes en Cibeles

Su primera colección se llamó Eva y, desde entonces, siempre ha puesto nombres de mujer a sus creaciones: Candela, Victoria, Chrystine. Es un modo de bautizar su trabajo, de personificarlo, como apunta el mismo Juan. La ganadora en la 58 Madrid Fashion Week fue Marguerite, un homenaje a la escritora francesa Marguerite Duras que los críticos calificaron como una de las colecciones más exquisitas de las últimas ediciones de Cibeles.



“Escogí a la gran dama de la literatura francesa por su manejo del lenguaje, lleno de matices y colores, como mis creaciones”, señala Juan. “Tiene algo de misteriosa, sexual y dramática, tres cualidades que me resultaban muy atractivas, como podemos apreciar en su novela El amante”.





El cóctel con el que trabajó Vidal para concebir Marguerite fue explosivo: la vida de Duras, el cine de Wong Kar Wai (director de “Deseando amar”), Yoko (la musa y mujer del fotógrafo de temática bondage y erótica Nobuyoshi Araki) y Sylvia Kristel, la estrella de “Emmanuelle” (Just Jaeckin, 1974).




 “El rosa fue el color estrella de la colección”, asegura Juan. “Utilicé estampados para rendir un homenaje a la mezcla de tejidos que se realiza en los kimonos orientales. En línea, los vestidos se europeizaban de forma sutil y fue ahí donde me inspiré en las blusas amplias que llevaba Sylvia Kristel en Emmanuelle, sugerentes y sensuales”.







Blusas, faldas-pareo, tablas con grandes aberturas y vestidos lápiz de línea triangular. Sorprendentes fueron sus estampados de flores combinados con lunares y rayas. Se vieron plisados, vestidos camiseros y chalecos de corte más moderno y algo desestructurados que rompían con la sutileza de la seda.

Diana, diosa de la caza

Juan ha sido el único modisto español en la historia de Cibeles que ha ganado dos veces consecutivas el premio al mejor diseñador. Tras Marguerite, hizo lo propio en la 59 edición de la pasarela madrileña con Diana y las bestias, una colección que el maestro de Elda está preparando para presentar en París.



Diana bebe de un sinfín de inspiraciones: la obra Mythotomie de Victor Brauner, figuras zoomórficas que representan deidades, imágenes de chamanes indios, guías espirituales, The Doors, Twiggy, Penelope Tree, Veruschka... Todo para crear una colección que destila color, fuerza y una gran madurez en la concepción de la mujer.




 Juan ha hecho las Américas y sus trajes triunfan entre las actrices de Hollywood. La actriz Meta Golding, protagonista de “Los Juegos del Hambre: En Llamas”, apostó por uno de los modelos de su colección Diana para la premiere de la película “The Quiet Ones”.

El diseñador del momento

“El éxito de Marguerite, aunque ni mucho menos es mi colección más perfecta, me abrumó. Soy muy miedoso”. Lo que está claro es que Juan acumula premios y reconocimientos allí donde va. Tan solo han pasado nueve años desde que consiguió el premio a la mejor colección en el certamen Modafad de Barcelona.


“Los premios suponen una alegría, un orgullo, una ayuda y un empuje para continuar hacia delante”. Tras ganar Modafad, vendría su debut en la desaparecida Pasarela de Barcelona, la presentación de su primera colección completa de vestidos de novia en la Barcelona Bridal Week y su presencia en el EGO –la pasarela para jóvenes diseñadores– de Cibeles en 2008.



Juan pertenece a la cuarta generación de sastres dentro de su familia. Sus padres tenían una tienda multimarca en la localidad alicantina de Elda, donde nació en 1980. Vendían piezas de grandes diseñadores y desde muy pequeño se sintió cautivado por ese ambiente.


“Desarrollé un gusto, un olfato y un tacto por la moda. Todos esos conocimientos que adquieres de niño afloran cuando eres mayor.  Recuerdo que mi madre me llevaba a comprar las colecciones a los showrooms en Madrid y yo jugaba con los vestidos tirado por el suelo de los despachos”, apunta Juan, nostálgico y orgulloso de su madre. “A los 15 años empecé a crear algunos vestidos para las clientas de mi madre, que siempre me ha apoyado y se ha sacrificado para que yo esté donde estoy”.




“Asimismo, recuerdo también el primer desfile internacional al que fui. Tenía  unos 15 años y fue la línea Versus de Versace. Me da vergüenza decirlo, pero me acuerdo que las modelos desfilaban al son de música de los Back Street Boys y a mí me encantaba”, dice el sastre alicantino, que se apresura a decir que ahora no es fan de la banda británica.


 “Who’s on next”

En mayo de 2013 obtuvo el galardón otorgado por la revista Vogue “Who’s on next” en su edición española. Era la segunda vez que la prestigiosa revista de moda organizaba el concurso y Juan se llevó los 100.000 euros al modista revelación. Daniel Rabaneda y Nacho Aguayo fueron los finalistas.


"Siempre he luchado por hacer algo en lo que creía, aunque nunca me figuré que llegaría hasta aquí”. Tampoco se imaginaba que su nombre resonaría en ciudades como Milán, Shanghái o Moscú, donde boutiques de primer orden venden sus colecciones. Este proceso de internacionalización comenzó en septiembre de 2011 cuando participó por primera vez en la feria internacional Zip Zone Trade Show de París. Se materializaría unos meses después con el acuerdo con la multimarca milanesa “Spiga 2” de Dolce & Gabbana.



No tengo franquicias porque no me interesa, prefiero alcanzar acuerdos con tiendas que arriesgan a comprar parte de mis colecciones para ponerlas junto con otros diseñadores en sus boutiques”.

Aunque está presente en medio mundo,  mantiene su esencia y prefiere seguir trabajando de modo artesanal en su taller de Elda: “Mantener mi esencia y mis orígenes ha sido precisamente la causa por la que no he abierto taller en Madrid. Fíjate que informé a los medios de comunicación de que trasladaría la producción a la capital, pero necesito tiempo y en estos momentos ando sobresaturado de trabajo. Además, es una decisión que hay que tomar con calma. ¡Soy un poco desastre y puedo cambiar de idea de la noche a la mañana! Aunque mis prendas parecen ordenadas y perfectas, yo soy una ametralladora”.
Guesquiere, su referente
Diseña para mujeres reales a quienes gusta divertirse con la ropa pero que son sofisticadas. Es un producto chic pero real aderezado incluso con toques de superchería (Juan guarda un vestido de cada colección como amuleto).




“Soy como una esponja. Me gusta todo tipo de cine y me inspiro muchísimo en lo que veo en la gran pantalla. Tengo algunos directores fetiche, como Wes Anderson, Gus Van Sant  o Françoise Ozon. Leo muy pocas novelas, me gustan más las biografías o ensayos sobre historia de la moda. También me gustan mucho los almanaques de viajes, en especial los relativos al mundo asiático, Japón, Vietnam, Camboya”.





“Si tuviese que elegir a un diseñador contemporáneo, me quedaría con Guesquiere”. A menudo definido como el diseñador de los diseñadores, la habilidad de Guesquiere se compara con la de Yves Saint Laurent: “Veo la moda como algo creativo. Me gusta la ilustración, desarrollar prendas y estéticas. Quizá por eso empecé Bellas Artes y después me trasladé al mundo de la moda. De Guesquiere lo admiro todo, es un revolucionario y se inspira en el gran maestro de todos los que nos dedicamos a esto, Cristóbal Balenciaga”.






Y es que Juan se formó en la Escuela Superior de Moda y Diseño Felicidad Dulce de Barcelona, donde conoció a Asier Tapia, que sería su tutor y el impulso que le faltaba para dar el salto definitivo: “Teníamos gustos muy similares y formas parecidas de trabajar. Él fue precisamente quien me animó a que me presentara a Modafad. Nunca le olvidaré, como tampoco olvidaré mis estudios, mis amigos y quizá el momento más dulce de mi vida. El actual es más agridulce, sencillamente porque en aquella época tenía menos quebraderos de cabeza y ahora estoy que no paro”.







Juan está inmerso en la preparación de próxima colección. En la última edición de la pasarela madrileña, la prensa especializada se refirió a su desfile como “un soplo de aire fresco” en medio de tanto convencionalismo. Él, como los actores, prefiere no hablar de sus planes futuros: “En serio que todo esto me da mucho miedo y el éxito mediático me sobrepasa. Prefiero no hablar del futuro, solo sé que la moda es mi vida y que nunca la abandonaré, al menos es lo que saco en claro después de estos nueve años. Es tarde y estoy cansado. ¿Te puedes creer que solo quiero llegar a casa, ponerme el pijama y ver una peli en el sofá en buena compañía?”.

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