jueves, 25 de junio de 2015
Nos vamos de boda
Eduardo Viladés, MQMP.- Una de mis amigas tiene este verano cuatro bodas y no puede
desentenderse de ninguna de ellas. Dos son de familiares cercanos y otras dos
de amigas de la infancia con quienes se ha criado. Ha empezado a trabajar 20
horas diarias en el bar en que presta sus servicios desde hace años solamente
para poder permitirse el lujo de acudir a esas bodas. De todos modos, hay que
reconocer que la moda nupcial es punto y aparte. El traje de novia es quizá el
más especial que puede lucir una mujer a lo largo de su vida y alrededor del
día de la boda existen una serie de normas y de recomendaciones que no pueden
obviarse.
He tenido ocasión de disfrutar en dos ocasiones de Fiesta y Boda
en la feria de muestras de Valencia y la verdad es que el negocio que se ha
creado alrededor de la moda nupcial es increíble. Se puede comprar de todo,
desde el autobús en el que los invitados bailarán hasta altas horas de la
madrugada hasta furgonetas estilo hippie en la que trasladarte a la Iglesia.
Normas de cajón
Asumir ciertas reglas cuesta y a todos nos gusta que nos dejen vía
libre cuando se trata de vestir a nuestro aire. De todos modos, jamás podemos
ir de blanco a una boda, salvo que la novia lo desee expresamente.
En caso de que la novia vista con un traje con varios colores, deberá
comunicárselo a sus invitadas e indicarles si pueden usar el blanco.
Las
invitadas, por supuesto, deberán evitar utilizar un traje del mismo color que
el de la novia porque ella tiene que ser el único centro de atención.
El vestido negro siempre ha sido un tema controvertido a la hora
de elegir la combinación perfecta para acudir a un enlace.
Generalmente, los estilistas nupciales suelen echarse las manos a
la cabeza si alguien les sugiere que irán de negro a una boda, en especial si
se celebra por la mañana. Es un acontecimiento alegre y divertido, no un
funeral. De todas maneras, hay excepciones y el negro es conocido por la
elegancia que aporta a quien lo luce, en especial por la noche.
Si el enlace se celebra a partir de las siete de la tarde, el
negro puede ser una buena opción, pero nunca el negro completo, que romperemos
con los complementos.
En bodas de mañana, sobre todo en verano, es mejor apostar por
colores optimistas y naturales.
Largo o corto, el gran
dilema
Todas las invitadas pueden ir a una boda con vestido corto de día
o de noche. Generalmente, el vestido largo se recomienda para la noche o en
bodas en que la etiqueta exija ir de gala. En principio, por protocolo, de
largo sólo van las madrinas, las testigos, las hermanas de los novios y las
amigas íntimas si lo pide la novia.
El resto de mujeres de una boda va siempre
de corto sea la hora que sea del día.
Aún así, poco a poco el vestido largo va rompiendo la mazmorra en
la que estaba sumido y puede verse por la noche, en particular en verano. Si
eres la madrina puedes ir de vestido largo incluso si es de día. Si la madrina
quiere ir de vestido corto, aunque sea de noche, debe avisar a las damas para
que no lleven vestido largo.
Los tejidos y los
complementos
Por la mañana, un acierto seguro son los tejidos mate. Es
necesario huir de los brillos, las lentejuelas, el raso y las pedrerías.
El sombrero-pamela sólo es adecuado durante el día. Lo llevamos
para protegernos del Sol en primavera y en verano. Cuando elijamos pamelas ojo
no deberán dificultarnos la vista. Mucho menos las de otros invitados.
Los complementos para la cabeza y el cabello disminuyen su tamaño
conforme pasan las horas del día. El tocado es adecuado para el día o la noche,
aunque para la noche es mucho mejor un tocado con lentejuelas o brillo. Los
tocados no se quitan jamás de la cabeza.
Un chal resulta apropiado, sobre todo, para la noche, o bodas
religiosas para cubrir hombros y escote. Si la invitación exige el uso de la
mantilla, lo correcto es llevarla con un traje corto, siempre con brazos y
hombros cubiertos.
¿Pantalones?
Se considera que no es lo habitual para una boda, pero en muchas
ocasiones se ven invitadas que asisten con esta prenda de vestir. Si éste es tu
caso debes usarlo ancho de tela tipo gasa o raso con mucho vuelo y caída.
De todos modos, hay otras fórmulas más desenfadadas y elegantes,
como son los conjuntos de pantalón con tacones y un top atrevido, que cada día
están cogiendo más fuerza.
Peluquería y medias
No existe ningún tipo de etiqueta para el peinado que tiene que
llevarse a una boda. Eso sí, el cabello tiene que estar absolutamente pulcro.
No hay que pasarse con el tinte o con los peinados demasiado atrevidos y
llamativos.
Con los tacones cerrados siempre hay que usar medias. En verano
usaremos medias de color casi
imperceptible que disimulan imperfecciones y mejoren el tono de tu piel.
Con sandalias, no se usan medias.
La regla del tacón es inversamente proporcional a la del tocado.
Antes hemos mencionado que los complementos para la cabeza y el cabello
disminuyen su tamaño conforme pasan las horas del día. Sin embargo, con los tacones
pasa justo lo contrario: a medida que pasan las horas aumentan los centímetros
de tus tacones.
Las bodas diurnas ofrecen mayor flexibilidad en el ámbito del
calzado pero, conforme se acerca la noche, ganar centímetros es una apuesta
segura de éxito.
Con todos estos consejos, estaremos arrebatadoras en las bodas que
nos toque ir este verano. A ver si después agarramos el ramo cuando nos lo lance
la novia y hacemos lo más difícil, para lo que no existen consejos de belleza:
enamorarnos de verdad.
Vamos a disfrutar de estas creaciones que pudimos ver en "Me importas tú" de Navarra TV el pasado 24 de junio.
En primer lugar admiramos un traje de día convencional inspirado
en los años 20 gentileza de Beaumont que luce Karen.
Para la noche convencional nos quedamos con este vestido de
V53.
La chica es Yuli, modelo profesional ganadora del casting de Itaroa Fashion Night.
La chica es Yuli, modelo profesional ganadora del casting de Itaroa Fashion Night.
Por último, para la noche no convencional nos quedamos con este vestido
berenjena de Beaumont que luce Virginia.
Con todos estos consejos, causarás sensación en la boda a la que acudas este verano. Queremos agradecer a De Beaumont Boutique (c/ Sangüesa 10, bajo) habernos cedido algunas de las creaciones que se plasman en la parte final de este reportaje y que se contemplaron en televisión.
viernes, 12 de junio de 2015
Cinco historias veraniegas
Eduardo Viladés, MPMP.-
Hace apenas dos meses nos metíamos en casa a las seis de la tarde, muertos de
frío, con la manta sobre las rodillas y de mal humor por no haber visto ni un
rayo de luz en varios días.
Dentro de nada sacaremos
del armario la ropa de verano, el bronceador, empezaremos a meter tripa
pensando en que nuestras amigas nos verán medio desnudas en la playa, idearemos
el destino vacacional (en la mayoría de los casos, el sofá de casa porque no
hay dinero) y llegaremos a casa a las once de la noche como pronto.
¿Qué haremos este
verano?
Empiezo yo. Vegetar.
No pienso hacer otra
cosa.
Económicamente no
puedo permitirme ni irme un fin de semana a Villava, de modo que me quedaré en
casa tomando el Sol por el resquicio de luz que entra por la cocina y leyendo
novelas y relatos que me trasladen a la época romana.
Cada año me obsesiono
por un periodo histórico cuando llega el verano.
El año pasado me disfracé
de visigodo, estilo Atila; este año me apetece más la estética Nerón. Más
veraniega y llevadera, que las pieles de los godos en pleno verano son muy
incómodas.
Soy naturista a
ultranza, de manera que no puedo fotografiar un bañador como imprescindible en
mi armario porque, sencillamente, no tengo. De hecho, el concepto de playa
textil no cabe en mi mente. Me quedo, por lo tanto, con esta camiseta sin
mangas, muy útil para los meses veraniegos. Me costó cuatro euros en H&M y, aunque mi madre dice que es un horror, a mí me encanta y es muy cómoda.
Esta claro que la fotografía de la choza de paja de la parte superior es fruto de mi imaginario.
El día que vaya a las Seychelles, de donde es esa instantánea, os informaré.
Esta claro que la fotografía de la choza de paja de la parte superior es fruto de mi imaginario.
El día que vaya a las Seychelles, de donde es esa instantánea, os informaré.
Abril es muy
importante para mí.
Dos de mis mejores
amigas y mi tía Victoria cumplen años ese mes.
Una de esas amigas es
Julia.
Nos conocimos hace ya
cinco años haciendo teatro en Madrid.
Dos días a la semana
nos dedicábamos a caminar por el espacio, sacar nuestra ira, nuestra fuerza
interior, ser zanahorias, vasos, botellas, locos, cuerdos, cemento por el
suelo, imitar a Las Grecas borrachas y con sobredosis.
Reír, en definitiva.
Es una persona
maravillosa a la que quiero con locura que este verano se pondrá este vestido blanco
calado que destacará con su piel morena.
“Me gustan este tipo
de prendas femeninas y frescas para el verano”, afirma.
Por cierto, el vestido
se lo regalé yo.
Con lo guapa que es y
la percha que tiene, todo le queda bien, las cosas como son.
También le encanta
esta falda larga con estampado tipo Escher. “Me gustó desde el primer momento
por el movimiento que transmite el dibujo y el tipo de tela para un look más
desenfadado y original”.
Hace más de 12 años que conozco a Petra, desde aquellos lejanos
tiempos de nuestra vida londinense. No la veo hace siglos, pero ambos sabemos
que estamos ahí y nos queremos.
“En Madrid,
considerando que pasamos del abrigo a la manga corta sin darte cuenta, mi
uniforme de verano es una camiseta de tirantes y una gorra estilo
militar”, afirma Petra, que lleva viviendo poco más de un año en la capital tras un
largo periplo en Sudáfrica.
“Lo elijo
por comodidad para sacar al perro, patinar y disfrutar del buen tiempo. La
gorra es un elemento esencial para mí. La necesitó para evitar insolaciones y
no tener que arrugar el entrecejo porque parece que con las gafas solas no
basta”.
A pesar de
que no la conozco hace mucho tiempo, Cristina ya se ha convertido en parte de
mi familia. Tía de mi actriz fetiche, Belén González, con quien he trabajado ya
en cuatro ocasiones, es una mujer maravillosa con quien es muy fácil sentirse
cómodo.
Un imprescindible en el armario de Cristina son sus deportivas rojas, ideales para las caminatas que se da por el paseo marítimo de Valencia. “Estreno con mucho amor regalos de mi madre y mi hija: una caja para mis collares
y un jersey”, dice con su alegría característica. “Este verano lo que más me
apetece es ver mucho teatro, pasar mucho tiempo con amigos y disfrutar de la luz
de día”.
A Sheila le encanta el mar y la tranquilidad.
Ante todo, busca sentirse cómoda en verano y opta por prendas como
este sueter azul de seda con dos capas. Realza su busto y es muy ligero.
“Me encantan este tipo de prendas porque combinan con todo”, dice
Sheila, que este verano quiere pasar el
mayor tiempo posible en la playa. No olvidará en su maleta este conjunto vaquero y este mini vestido
en varios tonos, ideales para las noches estivales.
Recién licenciada en
Derecho, Berta pasa horas y horas en la biblioteca, donde prepara oposiciones.
Aún así, no renuncia a sentirse guapa y opta por prendas cómodas como esta
camiseta aguamarina, una de sus favoritas.
“Tiene una larga historia porque me la compré hace mucho tiempo en Francia, aunque me sigue sirviendo. Además de que es uno de mis colores favoritos, pienso que ese tono turquesa favorece mucho con el moreno y destaca por las letras en colores y los tirantes en blanco. Pega con cualquier short, ya sea vaqueros o blancos y es una prenda muy ponible ya que si las combinas con tacones queda más arreglada y, por el día, con un short mucho más informal”.
A Berta la
conocí en un máster de lengua italiana en la Universidad de Valencia y es una
chica llena de vitalidad que te inculca siempre su buen humor y optimismo.
Seguimos hurgando en su fondo de armario, a ver qué nos cuenta.
“Las cuñas
marrones no pueden faltar en mi armario. En verano siempre tiendo a llevar
tacón y no hay nada más cómodo que unas cuñas. Tengo de varios colores, pero en
concreto éstas me encantan porque combinan con casi todas las prendas ya sea de
día o de noche. Es una forma de estilizar las piernas y estar siempre a punto pero
sin que falte el punto de comodidad”.
Este verano,
Berta irá a Alicante a descansar de las oposiciones y no olvidará en su maleta
esta falda. “Sinceramente, no estaba convencida al comprármela ya que lleva dos
capas de tul y una abundante capa por encima de tela con lentejuelas que hace
un efecto con bastante volumen. Me daba miedo de que me hiciese gordita, aunque
no fue así y ahora estoy encantada”.
Julia,
Sheila, Petra, Cristina, Berta... y Nerón.
El verano ya
está aquí.
Luz, color,
alegría (¡parezco sacado de una canción de Marisol!) y a disfrutar de estos
tres meses en los que la vitamina D hará que recarguemos las pilas y seamos un
poco más felices.
La ropa que
llevemos, al fin y al cabo, dará igual.
Es ropa.
Renovemos
nuestro vestuario interior, nuestro corazón, y las prendas que nos pongamos por
fuera adquirirán brío por sí solas.
¡Buen
verano!
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