jueves, 24 de julio de 2014
Nieves Ayala: “Me inspiro en el vacío para crear un todo”
Eduardo Viladés, MQMP.- Tiene un aire a lo Marlene Dietrich, menuda, pizpireta, delgada, con un mechón de pelo negro que le cae sobre la frente sin llegar a tapar su mirada, azabache y penetrante. Algunas de sus creaciones bien podrían formar parte del imaginario de la loca Alemania de los años 20, del cabaret y el desparrame, del colorido y la permisividad. No en vano, Alemania es uno de los mercados en los que más vende.
Nieves Ayala ha ido labrándose un
nombre en el sector español de los complementos y la bisutería a través de su
firma NAComplementos &2Reinas. Ha llovido mucho desde un día
cualquiera de 1998 en que esta artista de Leganés se embarcó en un proyecto
que ahora se ha convertido en su medio de vida.
“Un día se te enciende una bombilla
y sabes que ha llegado el momento de dejarte llevar”, asegura Nieves al
recordar como hace muchos años, cuando trabajaba en Ibiza de maître en un
restaurante, unos novios de Barcelona le encargaron cien collares para regalar
a los invitados de su boda. “Había regalado un collar a mi jefe y los novios, al
verlo, quedaron prendados y me encargaron que hiciese un centenar. Fue cuando
me di cuenta de que lo que hacía gustaba”.
Creaciones que gustan, y mucho, como
estos tarjeteros confeccionados con todo
tipo de tejidos, desde vaquero, polipiel o encajes. “Ningún tejido se repite, salvo el de
leopardo”, afirma Nieves. “Los hago para mujer en diferentes tonos y para
hombre un poco más sobrios”.
En tiempos de crisis, Nieves ha optado por el colorido y los
complementos divertidos para intentar que su clientela disfrute con lo que
lleva y olvide el duro día a día. Prueba de ello son sus broches, el emblema de
NAComplementos. “Suelo emplear colores ácidos y vivos. Todo vale en mis
broches, me gusta hacerlos porque puedes crear desde el más serio que te puedas
imaginar para una señora mayor hasta el más loco y divertido para una
adolescente”.
Uno de los puntos fuertes de Nieves es su don de gentes.
Suele vender sus productos por Internet, pero el boca a boca es, sin duda, su principal herramienta de venta. Uno de
sus mercados estrella en el extranjero es Alemania: “Una amiga alemana vino un
día a Madrid y me compró un bufandón”, afirma Nieves entrecruzando los brazos
en señal de frío. “A los dos días me llamó por teléfono y me dijo que sus
amigos habían enloquecido al verlo, tanto es así que me pidió permiso para
acudir a una tienda e intentar convencerles para que hiciesen un pedido”. Desde
ese momento, su amiga alemana es su representante comercial en Núremberg.
Los gorritos de lana de NAComplementos también son
emblema de la casa. “Mi madre hace los diseños a partir de la idea que le doy;
siempre empleamos lanas gruesas y los tejemos con diferentes tipos de agujas”.
Llegados a este punto, al salir en escena su madre,
Nieves no puede reprimir la emoción: “Con mi madre paso tardes enteras
charlando de la vida y, sin querer, terminamos hablando del próximo diseño
entre café y café, carantoña y abrazo”. Una vez que su padre enfermó de cáncer
de pulmón hace seis años, su madre, para no desmoronarse, se convirtió en parte
esencial de NAComplementos y, junto con una amiga, elabora los tocados.
Llama especialmente la atención este tocado grande. “Es
un tocado con diadema cosido totalmente a mano y elaborado con diferentes
tejidos en tonos grises con hileras de azabaches también cosidas”, dice Nieves
probándoselo y guiñado el ojo. “Aunque suene raro por los tonos, la inspiración
me vino cuando estaba en una cala en Ibiza; al llegar a casa corté el tejido
y empleé mi día libre en ir a coserlo a la calita”.
Más de cinco horas dedicó Nieves a confeccionar el
tocado. Para ella, la inspiración aparece cuando menos te lo esperas, “es un
momento en que se genera un universo paralelo en el que no se piensa en nada,
en el que se crea un todo a partir del vacío”.
NAComplementos empezó con bolitas de rocalla, resinas e
hilo de pescar. Luego eliminó las resinas y los materiales de medio pelo y,
actualmente, todas sus piezas de bisutería están bañadas en plata. “Es con lo
que más disfruto porque la elaboración es más rápida que la aguja e hilo, con
lo que veo el producto final terminado antes”. Este cuadro en el que expone sus
creaciones de bisutería fue un regalo de su amiga Sandra; Nieves lo customizó
y, desde entonces, no falta en ninguna de sus exposiciones.
Sandra, su amiga alemana, el boca a boca, su madre, su don de gentes, su calita ibicenca, sus
cien collares para los novios y su perro. “Mi vida es muy sencilla y para ser
feliz quiero seguir como estoy, creando en libertad sin pensar en el futuro”,
asegura. “Bueno, ¡si me llaman de una multinacional con sueldazo para que yo
gestione la línea de complementos, tampoco diría que no!”, bromea.
viernes, 18 de julio de 2014
Steve Mono: “En mis creaciones busco el lujo de la imperfección”
Eduardo Viladés, MQMP.- Es menudo, con una barba recortada sobre
la que asoman ribetes blancos que le confieren un aspecto señorial y unos ojos
chispeantes que encierran la ilusión que rodea últimamente su carrera.
Hace casi dos años que Gonzalo Fonseca
abrió en Madrid su primer showroom,
un espacio multidisciplinar en el que distribuye sus creaciones, conocidas baja
la marca de Steve Mono, alter ego del
diseñador vasco.
En 2006 abandonó el trabajo de ilustrador
gráfico en su Bilbao natal para emprender un negocio que tenía en mente desde
hace años. Nació Steve Mono, una
firma de bolsos, maletines y complementos para caballero al principio y, desde hace cinco temporadas, también para mujer.
“Cuando los bolsos llegan al taller desde
Bilbao, donde está la fábrica, los nutrimos, los limpiamos y los empaquetamos”,
asegura Gonzalo. Situado en pleno distrito del TriBall en Madrid, en la calle
Don Felipe, la clave del éxito del showroom
es la cercanía: “El cliente puede venir a la tienda, decirme exactamente lo que
desea, pues el cuidado personalizado en todos los detalles del proceso es
esencial, e incluso tomarse un café conmigo”.
No es de extrañar que la firma haya
conquistado el extranjero. De hecho, Steve
Mono está presente en más de 40 puntos de venta en todo el mundo: “Los
mercados más potentes son Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Hong Kong”.
Dispone de agentes comerciales en Italia, Berlín y Seúl, “y espero tener un showroom en Nueva York lo antes posible
porque la marca vende mucho allí”.
Es
triste, en cierto sentido, pensar que apenas el 3% de la facturación total
procede de España. Le gustaría que su concepto de hombre clásico se afianzase
en casa: “Me encantaría que mis complementos se vendiesen más en España, que germinase
la idea de un hombre clásico, una especie de
clásico renovado”.
El oficinista neoyorquino de las películas de los años 50 y 60, de
mediana edad, con un trabajo estable, clásico pero no anticuado, con su maletín
de piel. Éste es el tipo de hombre al que Steve
Mono dirige sus creaciones, piezas únicas y personalizadas. Gonzalo es un enamorado de la estética americana de los años 50.
“Busco el lujo de la imperfección en lo que hago”, asegura. “La
piel nunca va a ser igual, nunca va a ser una piel del todo limpia porque es un
curtido vegetal que está vivo. Empleo pieles de primera calidad, pero las
huellas de la piel se notan”. Al igual que una persona se hace única por sus
defectos y sus imperfecciones, son los defectos de la piel los que elevan una
pieza a la categoría de inimitable.
“Acabo mis bolsos como si fuesen zapatos”, señala Gonzalo. “Es un
proceso absolutamente manual, como se
hacía hace siglos”. Un proceso laborioso que comienza con sus fuentes de
inspiración, que van desde actores de cine hasta clásicos de la canción: “Ed Harris,
Steve McQueen –junto con el actor Steve Martin, el protagonista de Papillon inspiró el nombre de la firma,
al que se unió la palabra “mono” por sus múltiples significados- o Paul Newman
son una constante en mis creaciones”.
Procedente del mundo del diseño gráfico, los títulos de crédito de
las películas también le sirven de inspiración: “Me encantan los de las
películas de Alfred Hitchcock o Jacques Tati”, asegura Gonzalo no sin antes
recalcar que a la hora de trabajar funciona no tanto por las tendencias como
por lo que le llama la atención “al tomar un croissant en una terraza un sábado
por la mañana”.
El maletín Óscar
Su hermano se llama Óscar y gracias a él, a su modo de caminar, de
pensar, de gesticular, Gonzalo ideó ese maletín, esencia no solo de la
colección 2013 sino de todo Steve Mono:
“Es algo clásico, imperecedero, hecho con materiales de primera calidad”.
“En el mercado los maletines de caballero suelen ser demasiado
clásicos y duros”, recalca. “Otros son demasiado modernos. No existía esta
versión de maletín de piel curtida vegetal, hecho artesanalmente y con un
aspecto más blando”.
Algo similar sucede con la colección de señora, que empezó hace
apenas cinco temporadas. Resulta paradójico cómo muchas mujeres compraban
bolsos y complementos de caballero para ellas mismas dada su gran versatilidad.
“Combino el cuero vegetal y los semivegetales, como estas napas, para crear unos bolso-cartera muy versátiles a los que se pueden poner asas de diferentes colores, de modo que da la sensación que tenemos varios bolsos en uno”.
Lo que está por venir
“El mercado está saturado, lleno de colecciones y de precolecciones”,
afirma Gonzalo, quien no cree en las tendencias ni en seguir determinados
patrones: “No es justo que las ideas se quemen con tanta facilidad cuando las
cosas tienen que madurar en el mercado, de ahí que siempre opte por hacer
colecciones de continuidad”.
Precisamente esta continuidad es lo que le piden sus principales
clientes en el Sudeste asiático: “Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?”. Como
una buena película, que cuantas más veces se ve más gusta, los bolsos de Steve Mono buscan convertirse en un
mito, creaciones atemporales que nunca pasan de moda.
“Muchas piezas se repiten
cada campaña porque, como he comentado, busco continuidad. De todos modos, la
colección de 2014 tiene menos herrajes, es decir, las piezas disponen de menos
cierres en cuero para hacerlas más ligeras”. La inspiración que encuentra en
los títulos de crédito de las películas clásicas y los años 50 siempre está
presente: “En canvas hay tejidos artesanos con rayas grises y de colores
imitando el estilo de las casetas de playa de los años 60”.
Ilusión no le falta. Hace siete años que se lanzó a la piscina con
Steve Mono y mantiene un agitado
calendario de ferias y eventos para dar a conocer sus creaciones. Al cuidado
personal que caracteriza a sus complementos se une el principal acicate para su
venta, la cercanía, la misma que expone a lo largo de esta entrevista y la
misma que seguirá demostrando en el futuro.
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