jueves, 10 de julio de 2014
Los colores llamativos y las formas XL marcan tendencia en joyería
Eduardo Viladés, MQMP.-. Marta,
Jairo, Ricardo y Adolfo no se conocen, pero seguro que en una cena se pelearían
por quitarse el turno para hablar. Todos ellos se dedican al sector de la joyería.
Se acabaron los colores apagados, las formas pequeñas y los materiales sin vida. La joyería que viene se caracteriza por colores deslumbrantes, líneas grandes, y materiales que se inspiran en la naturaleza. Pulseras, collares, gargantillas y sortijas elaborados con correas de caucho, motivos de plata mezclados con madera, semillas y piedras negras, marrones o rojas.
En Superoro, por ejemplo, lo tienen claro: el blanco y negro y el nude serán los colores que triunfarán. “El blanco y negro se puede combinar con brillantes blancos y diamantes negros”, asegura Marta Jaumandreu, adjunta de dirección de Superoro. “También queda muy bien con perla australiana o de Tahití”.
Y
continúa: “El color nude destaca en las morganitas y en las piedras
semipreciosas de la familia de las esmeraldas”. La paleta de colores que
triunfa es amplísima y se observa una opulencia cromática en todos los diseños. “Buscamos que una sortija, por ejemplo, quede
difuminada en la persona, es decir, que se integre en su cuerpo, no al revés”.
Uno
de los materiales que más éxito tiene es la cerámica, como asegura Marta: “La
cerámica es uno de los nuevos materiales alternativos, generalmente combinada
con oro”. Oro rosa, amarillo o blanco
que casa a la perfección con cerámica blanca o negra. Es lo último. “El oro
amarillo está de moda junto con amatistas, esmeraldas, zafiros y diamantes”. E
insiste en una de las tendencias más firmes, los diseños XL.
Y
es que las piezas oversize revalidan su protagonismo en todas las
colecciones. Pulseras rígidas y sortijas enormes se apoderan de los nuevos
estilismos. Si quieres ir a la moda, exagera. Es lo que dicen los expertos,
como Jairo de Niro, diseñador y gerente de la empresa burgalesa Niro Joyas.
Su colección apuesta por el color y el dominio de las formas. “Son líneas clásicas
pero siempre atrevidas, fáciles, que puede llevarlas una mujer con traje de
chaqueta y a la vez con vaqueros y con un look más informal”, asegura
Jairo.
“Estamos investigando con nuevos
materiales como cuarzo, amatista, mucho oro y volúmenes grandes”, afirma. “La
joyería es un arte y nuestra paleta de colores son las piedras preciosas; nos
inspiramos en los años 50 con piezas que recuerdan a princesas glamurosas y
artistas de Hollywood”.
Coged
lápiz y papel y recapitulad. Colores deslumbrantes, formas enormes y estilos
desenfadados. Pero, como en todo, hay excepciones, como la apuesta de la firma
cordobesa Plata Pura, que ha sacado al mercado Petit Paris.
“La
actriz Paula Echevarría ha causado sensación en su blog con nuestras
pulseritas y estamos como locos”. No nos extraña que Ricardo Molleja, gerente
de Plata Pura, se dé con un canto en los dientes porque su nuevo concepto de
micro pulsera está vendiéndose como la espuma.
“Es
un novedoso concepto de pulsera pequeña que en París es lo más”, asegura
Ricardo que, aunque sabe que las formas XL acaparan todo el protagonismo, es un
gran defensor del “menos es más” en bisutería. Y la verdad es que la pulsera Petit
Paris conquista; corazoncitos, perritos y mariposas en miniatura ideales
para regalar.
Por
último, en caballero, ganan posiciones las colecciones inspiradas en la
naturaleza y en materiales como la madera y la plata. El reloj, la joya del
hombre por excelencia, no conoce límites. En opinión de Adolfo Arroyo, director
general de Ayserco, “la tendencia es hacia relojes muy grandes, que marquen
estilo e identifiquen a quien los lleva”.
Una
de las colecciones más extravagantes que ha salido al mercado se basa en el
mundo de la tauromaquia. “Lo políticamente correcto se ha perdido y los colores
vivos campan a sus anchas”, afirma Arroyo en relación a la correa de la gama de
relojes Toro, cuyo color rosa imita el capote que se emplea en la feria
nacional.
Renovarse
o morir, sin duda. Con un fino cordobés en la mano, Adolfo concluye con la
vista en el pasado pero con una pícara sonrisa sabedora de un futuro
prometedor: “Recuerdo que me llamaron loco cuando creé un reloj con una correa
blanca. ¿Loco yo?”.
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