viernes, 18 de julio de 2014
Steve Mono: “En mis creaciones busco el lujo de la imperfección”
Eduardo Viladés, MQMP.- Es menudo, con una barba recortada sobre
la que asoman ribetes blancos que le confieren un aspecto señorial y unos ojos
chispeantes que encierran la ilusión que rodea últimamente su carrera.
Hace casi dos años que Gonzalo Fonseca
abrió en Madrid su primer showroom,
un espacio multidisciplinar en el que distribuye sus creaciones, conocidas baja
la marca de Steve Mono, alter ego del
diseñador vasco.
En 2006 abandonó el trabajo de ilustrador
gráfico en su Bilbao natal para emprender un negocio que tenía en mente desde
hace años. Nació Steve Mono, una
firma de bolsos, maletines y complementos para caballero al principio y, desde hace cinco temporadas, también para mujer.
“Cuando los bolsos llegan al taller desde
Bilbao, donde está la fábrica, los nutrimos, los limpiamos y los empaquetamos”,
asegura Gonzalo. Situado en pleno distrito del TriBall en Madrid, en la calle
Don Felipe, la clave del éxito del showroom
es la cercanía: “El cliente puede venir a la tienda, decirme exactamente lo que
desea, pues el cuidado personalizado en todos los detalles del proceso es
esencial, e incluso tomarse un café conmigo”.
No es de extrañar que la firma haya
conquistado el extranjero. De hecho, Steve
Mono está presente en más de 40 puntos de venta en todo el mundo: “Los
mercados más potentes son Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Hong Kong”.
Dispone de agentes comerciales en Italia, Berlín y Seúl, “y espero tener un showroom en Nueva York lo antes posible
porque la marca vende mucho allí”.
Es
triste, en cierto sentido, pensar que apenas el 3% de la facturación total
procede de España. Le gustaría que su concepto de hombre clásico se afianzase
en casa: “Me encantaría que mis complementos se vendiesen más en España, que germinase
la idea de un hombre clásico, una especie de
clásico renovado”.
El oficinista neoyorquino de las películas de los años 50 y 60, de
mediana edad, con un trabajo estable, clásico pero no anticuado, con su maletín
de piel. Éste es el tipo de hombre al que Steve
Mono dirige sus creaciones, piezas únicas y personalizadas. Gonzalo es un enamorado de la estética americana de los años 50.
“Busco el lujo de la imperfección en lo que hago”, asegura. “La
piel nunca va a ser igual, nunca va a ser una piel del todo limpia porque es un
curtido vegetal que está vivo. Empleo pieles de primera calidad, pero las
huellas de la piel se notan”. Al igual que una persona se hace única por sus
defectos y sus imperfecciones, son los defectos de la piel los que elevan una
pieza a la categoría de inimitable.
“Acabo mis bolsos como si fuesen zapatos”, señala Gonzalo. “Es un
proceso absolutamente manual, como se
hacía hace siglos”. Un proceso laborioso que comienza con sus fuentes de
inspiración, que van desde actores de cine hasta clásicos de la canción: “Ed Harris,
Steve McQueen –junto con el actor Steve Martin, el protagonista de Papillon inspiró el nombre de la firma,
al que se unió la palabra “mono” por sus múltiples significados- o Paul Newman
son una constante en mis creaciones”.
Procedente del mundo del diseño gráfico, los títulos de crédito de
las películas también le sirven de inspiración: “Me encantan los de las
películas de Alfred Hitchcock o Jacques Tati”, asegura Gonzalo no sin antes
recalcar que a la hora de trabajar funciona no tanto por las tendencias como
por lo que le llama la atención “al tomar un croissant en una terraza un sábado
por la mañana”.
El maletín Óscar
Su hermano se llama Óscar y gracias a él, a su modo de caminar, de
pensar, de gesticular, Gonzalo ideó ese maletín, esencia no solo de la
colección 2013 sino de todo Steve Mono:
“Es algo clásico, imperecedero, hecho con materiales de primera calidad”.
“En el mercado los maletines de caballero suelen ser demasiado
clásicos y duros”, recalca. “Otros son demasiado modernos. No existía esta
versión de maletín de piel curtida vegetal, hecho artesanalmente y con un
aspecto más blando”.
Algo similar sucede con la colección de señora, que empezó hace
apenas cinco temporadas. Resulta paradójico cómo muchas mujeres compraban
bolsos y complementos de caballero para ellas mismas dada su gran versatilidad.
“Combino el cuero vegetal y los semivegetales, como estas napas, para crear unos bolso-cartera muy versátiles a los que se pueden poner asas de diferentes colores, de modo que da la sensación que tenemos varios bolsos en uno”.
Lo que está por venir
“El mercado está saturado, lleno de colecciones y de precolecciones”,
afirma Gonzalo, quien no cree en las tendencias ni en seguir determinados
patrones: “No es justo que las ideas se quemen con tanta facilidad cuando las
cosas tienen que madurar en el mercado, de ahí que siempre opte por hacer
colecciones de continuidad”.
Precisamente esta continuidad es lo que le piden sus principales
clientes en el Sudeste asiático: “Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?”. Como
una buena película, que cuantas más veces se ve más gusta, los bolsos de Steve Mono buscan convertirse en un
mito, creaciones atemporales que nunca pasan de moda.
“Muchas piezas se repiten
cada campaña porque, como he comentado, busco continuidad. De todos modos, la
colección de 2014 tiene menos herrajes, es decir, las piezas disponen de menos
cierres en cuero para hacerlas más ligeras”. La inspiración que encuentra en
los títulos de crédito de las películas clásicas y los años 50 siempre está
presente: “En canvas hay tejidos artesanos con rayas grises y de colores
imitando el estilo de las casetas de playa de los años 60”.
Ilusión no le falta. Hace siete años que se lanzó a la piscina con
Steve Mono y mantiene un agitado
calendario de ferias y eventos para dar a conocer sus creaciones. Al cuidado
personal que caracteriza a sus complementos se une el principal acicate para su
venta, la cercanía, la misma que expone a lo largo de esta entrevista y la
misma que seguirá demostrando en el futuro.
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