viernes, 26 de septiembre de 2014
Historias cotidianas en el armario del otoño
Eduardo Viladés, MQMP.- Llega el fresquito y tenemos que renovar
el fondo de armario después de los meses de calor. Petra, Julia, Alejandro,
Cristina, Montse, Sheila, Isabel, Victoria, Susana. Tienen estilos de vida diferentes,
algunos de ellos viven en ciudades distintas y ni siquiera se conocen pero, aún
así, les gusta estar a la última y todos ellos tienen alguna prenda de
entretiempo de esas que consiguen esbozarte una sonrisa cuando piensas “¡qué
bien, hoy me la pongo!”.
Julia ha pasado un verano tranquila en su casa de Madrid, un hogar
de cuento de hadas, con un aire hippie, en el centro de la ciudad pero con un jardín
cuyas paredes están pintadas de amarillo y verde, con soles que te dan los
buenos días y un rinconcito en el que Julia lee sin parar cuando llega del
trabajo.
“Ahora que llega el otoño no falta en mi armario este pañuelo de
tonos cálidos y esta chaqueta vaquera que suelo ponerme para darle a mi atuendo
un toque más desenfadado”, asegura.
“Después de mi verano de reflexión, este tipo de prendas me da fuerza
para la nueva temporada, como esta camisa roja de media manga”.
A escasas tres paradas
de metro de Julia vive Petra. Parece que el pasado verano ha sido un revulsivo
para muchos de nosotros. Tras un año viviendo con su marido en Johannesburgo,
Petra ha vuelto a España. Le ha costado tomar la decisión, pero la vida en
Sudáfrica no era fácil y las circunstancias personales tampoco ayudaban.
“Parece una tontería,
pero cuando estoy triste recurro a ponerme ciertas prendas que me alegran, como
esta chaqueta blanca y este pañuelo que me acompañan desde hace años”.
Nada más aterrizar en
Madrid se fueron de vacaciones a Oporto: “Aunque estábamos en agosto, hacía
tiempo de octubre, de modo que me tuve que llevar estas botas negras de piel
que me encantan y que seguiré usando sin parar en otoño e invierno”.
Petra conoció a su
marido en Londres y lo suyo fue amor a primera vista, aunque de momento no han
pensado en ser padres. También fue un flechazo de esos instantáneos lo que
sucedió entre Isabel y Bienvenido. Quizá el hecho de que su marido, que regenta
una floristería, le regalase rosas todos los días influyó.
Isabel acaba de ser
mamá por tercera vez y ha pasado un verano tranquilo: “He estado unos días en
Briones, un maravilloso pueblo de La Rioja, y casi dos semanas en la playa”.
“Ahora que ya no
estoy morena prefiero usar pantalones largos y estos de seda son muy cómodos.
Me gusta combinarlos con una camiseta de lino de Zara”.
A Isabel, que está
buscando casa en el centro de Zaragoza porque no caben en el piso actual con la
llegada de Alicia, le encanta vestir a sus dos hijas mayores y hacer pases de
modelos con ellas en la terraza. ¡Todos tenemos un actor dentro!
“Martina está
guapísima con este vestido azul de Massimo Dutti que le regalaron para su
cumpleaños. Me gusta mucho porque es de algodón, muy fresco. Le encanta
ponérselo con una chaqueta tipo bolero blanco”.
“Irene, por el
contrario, lleva un peto vaquero y camiseta blanca de tirantes de Primark. El
peto lo quería porque se lo regalamos a una amiga suya por su cumple y se
encaprichó con él. ¡Menuda guerra me dio
hasta que le compre el mismo! La camiseta me costó dos euros y la he
aprovechado de un disfraz que usó para la clase de baile moderno del colegio.
¡Lo que tenemos que hacer las madres en época de crisis!”.
También es mamá
Noelia, dueña de un bar en la Plaza Pintor Segrelles de Valencia. Una mamá
todoterreno que dedica las mañanas a cocinar en su negocio, llevar al niño al
colegio, ayudar a su madre en casa y encima no perder jamás la sonrisa y buen
humor que le caracterizan.
“Soy una mujer muy
cómoda y siempre suelo llevar ropa deportiva, como esta camiseta de dibujos
animados de color rosa. Mi hijo no para quieto y es un remolino y prefiero ir
con ropa holgada”.
Noelia se prepara
para disfrutar de octubre en Valencia, un mes en que la capital del Turia se
llena de ferias medievales, rastrillos y mercadillos con ocasión de las fiestas
del día 9. “A mi hijo le encanta montar en burrito y ver a los granjeros
amaestrando gansos en las ferias de animales a las que vamos”.
Seguimos en Valencia,
donde Silvia, que está a punto de estrenar obra en Microteatre (http://zancasdepolloconcaviar.blogspot.com.es), asegura que se
vuelve loca con su chaleco vaquero de toda la vida.
“¿Por qué empezar a
usar ahora una prenda sin mangas? Muy sencillo. ¡En pleno verano da un calor
insoportable! Es un tejido grueso que, sumado a la camiseta, provoca una
especie de efecto sauna y con los 40 grados de Valencia en agosto te puede dar
un ataque”.
Hay que reconocer que
Silvia es categórica en sus afirmaciones. Y continúa: “Por eso es ideal para
llevarlo en primavera u otoño, sobre manga corta o incluso larga y con vaqueros a juego”.
Silvia es una de las
actrices más cotizadas de la escena valenciana contemporánea. “Estoy emocionada
ante el estreno de Zancas de pollo con caviar y sé que tendrá una buena acogida ante el gran
público porque combina humor con un poso de melancolía, como la vida misma. El
día del estreno pienso llevar alguna camisa como ésta desabrochada con un
básico debajo”.
Parece mentira que
estemos ya en otoño y el calor de verdad venga ahora, con
temperaturas superiores a los 35 grados en Valencia. No es que me haya poseído
el espíritu de Mariano Medina, pero es justo lo que esta mañana comentaba con
Alejandro y Cristina tomando en la Plaza del Ayuntamiento un café con hielo.
“La verdad es que no
tengo cuerpo para pensar en el frío, pero ya he sacado algunas cosas del
armario por si acaso, como mis pañuelos de entretiempo y una camisa vaquera
que me hace sentir que llega el otoño”, afirma Cristina, que entornando los
ojos como si fuese una niña buena comenta que lo primero que hace al llegar a
casa cuando empieza a arreciar el frío es ponerse sus zapatillas favoritas. La
verdad es que son tiernas.
“Sí, la verdad es que
llegar a casa y ponerse cómodo es un sentimiento muy agradable, en especial en
invierno”, interrumpe Alejandro, quien nos comenta que este pasado verano ha
sido muy tranquilo y lo ha pasado en Valencia, aunque ha hecho alguna escapada
a Jávea y Peñíscola para disfrutar de sus playas en buena compañía.
“A mí me gusta mucho
combinar ropa informal con otra más de vestir”, afirma. “Me siento muy cómodo
con estos vaqueros negros entallados que suelo llevar con esta chaquetita de
punto negra, ideal para las noches de octubre que ya hace un poco más de fresco”.
“¡La verdad es que
siempre estás monísimo!”, le dice Cristina a Álex. “Pues este verano ha sido
intenso. He tenido la suerte de compartir una casa rural con buenos amigos y
muchas risas. Después he pasado una semana de relax en la montaña, bebiendo agua
fresca de manantial, paseando con mi perro Otto y descubriendo rutas
maravillosas de senderismo”.
Cristina, a lo Bridget Jones el día de Año Nuevo,
dice que quiere comer sano y hacer ejercicio ahora que vuelve la rutina, pero
ni ella misma se lo cree.
“¡Quién me iba a decir que este año me pasaría todo el verano
trabajando! Obviamente, estoy muy agradecida porque mi objetivo es sacarme el
grado de Magisterio de Primaria y, sin dinero, la cosa está más que cruda”.
Sheila trabaja en una perfumería, es coqueta, pizpireta y desborda
energía por los cuatro costados. “Ahora que llega el otoño me encanta ponerme
pañuelos que recuerden a Las mil y una noches y al mundo árabe, que siempre me
ha atraído mucho”.
“Trabajar este verano me ha permitido pagar la matrícula de mis
estudios y encima he afianzado los lazos de amistad con mi gran amiga Amparo.
Sin ella no sé qué hubiese sido de mí. Han pasado demasiadas cosas y ella ha
sido un gran apoyo”.
“Esta camisa azul y el suéter de color carne muy entallado siempre
me han dado seguridad y pienso ponerme esas prendas el mayor número de veces”,
afirma Sheila, que nos recomienda un
destino que el pasado agosto le fascinó, Galicia. “¡Qué paisajes, qué
temperatura, qué gente y qué bien se come! Lo recomiendo totalmente como método
de desconexión. Estoy convencida de que pertenece a otro mundo y que nos han
regalado un trocito de paraíso en aquella puntita del país”.
El personaje que interpreta Silvia en “Zancas” se llama Bárbara y
tiene muchas similitudes con esta Bárbara que ahora nos ocupa, una mujer de
rompe y rasga, real como la vida misma y de armas tomar. Una artista que entre
bolo y bolo se ha tirado a la bartola a descansar, como ella misma afirma entre
risas. Es amiga de Héctor y él mismo “flipa” con ella.
“Básicamente, este
verano he estado yendo al chiringuito de unos amigos donde ponen música que te
mueres, he ido a mogollón de conciertos y, lo que es más, yo misma me he subido
al escenario poniendo al público patas arriba porque soy lo máximo”.
Transgresora y
ecléctica, Bárbara opta por la Street
Fashion, como vemos en estas combinaciones de ropa que nos manda.
Una actriz, una
pareja de amigos en el centro de Valencia, la deliciosa Sheila dispuesta a
ponerse el mundo por montera y disfrutar de sus estudios con las energías renovadas,
Julia leyendo en su casa de Hansel y Gretel...
Nos trasladamos
ahora hasta Logroño, donde Montse y su hermana Victoria comentan cómo ha sido
su verano y, de paso, las prendas de entretiempo que sacarán en breve del fondo
de armario.
Montse:
“¡Victoria, por
favor, no te quejes que tienes mucha ropa y además este verano no te has
gastado ni un duro!”.
Victoria:
“Sí, bueno, lo sé,
estuve unos días contigo en Calafell, pero ni que me invitases a Bali al Five
Seasons, qué quieres que te diga”.
Montse, contrariada
aunque riéndose internamente, saca del armario este vestido de rayas a lo
Massiel que suele ponerse cuando viene el frío. “Me siento muy segura con él y
me queda de escándalo, lo típico que en República Argentina todos se vuelven a
mirarme”.
Montse es una vieja
conocida de Magazine MQMP. Si echáis un vistazo al reportaje sobre viejas
glorias de la moda y el cine, veréis a una guapísima Montse en 1966 comentando cómo le
influyó la estética de Twiggy en los sesenta: http://blog.mqmp.es/2014/08/que-fue-de.html
Por las tardes, al
caer el Sol, suele combinar el vestido de rayas que nos comentaba antes con
esta cazadora de piel marrón, que a su hermana Victoria gusta mucho.
“¡Prestámela!”, le dice agarrándola del brazo.
Victoria, por el
contrario, es últimamente la mejor clienta de su cuñada Yolanda, metida a
sastre de andar por casa pero que confecciona unas faldas modernas y manejables
como ésta, “ideales para octubre y noviembre porque ya son bastante gruesas y
abrigan bastante”.
Del frío Logroño
damos un salto hasta Córdoba, donde Carmen ha pasado un verano muy intenso en
Benalmádena y Puebla Sancho Pérez, una localidad de Extremadura de la que era oriundo
su abuelo.
“Aunque se
piensa que en Córdoba siempre hace calor, tiene un clima muy engañoso, sobre
todo por la mañana, de modo que ahora suelo ponerme al levantarme esta camisa
rosa palo que me abriga un poco y encima me queda de impresión”.
“Me espera
un otoño duro y tengo que estudiar y hasta dar alguna conferencia”, asegura
Carmen. “Aún así, me da igual el qué dirán y pienso darla con ropa cómoda, como
estos vaqueros y esta camiseta. Vas mona y a la vez no te preocupas de nada”.
Terminamos
este periplo en Reino Unido. Si algo caracteriza a Susana es su espontaneidad,
don de gentes y simpatía. Lleva ya más de 12 años viviendo en Londres, aunque
siempre echa de menos su querida Barcelona.
“Me encanta
vivir aquí y mi marido es inglés, pero sé que algún día volveré”, asegura. “Lo
que más me gusta de una ciudad como Londres es perderme en sus mercadillos y
comprar ropa de segunda mano. Camden Town me vuelve loca. Allí precisamente me
compré estos botines que son un imprescindible en mi armario ahora que llega el
fresco”.
Susana ha
pasado el verano disfrutando de su hija Lola, aunque todavía le quedan varios
días de vacaciones, que pasará en el condado de Dorset, una de las zonas de
Reino Unido que disfruta de un clima más benigno. “¡De aquí a Navidades y la
vuelta a España para ver a mis padres aún queda bastante y si no veo un poco el sol me puedo morir!”.
viernes, 19 de septiembre de 2014
¿Apareces en Vogue? ¡Estupendo, ven a verme!
Eduardo Viladés, MQMP.- Gracias a ellas hemos visto la moda con
otros ojos, nos hemos emocionado con sus portadas, algunas transgresoras y
otras clásicas, hemos disfrutado con sus reportajes, con sus descubrimientos de
jóvenes promesas y hemos acudido puntualmente al kiosco para adquirirlas una
vez al mes. Son las revistas de moda y tendencias, reflejo de la realidad que
vivimos y capaces de catapultar o destruir a quien se ponga en su camino.
Vogue, la Biblia de la
moda
Sin duda, la revista más importante del mundo es Vogue. El primer
número apareció en 1892 como un pequeño magazine de 35 páginas que informaba
sobre los acontecimientos más importantes de la sociedad de Manhattan, una
pequeña isla casi deshabitada por aquel entonces. De hecho, el objetivo de su
fundador, Arthur Baldwin Turnure, era informar sobre la sociedad neoyorquina acomodada
de la época, que financiaba la revista.
En 1909 muere Turnure y se hace cargo de la
publicación Condé Nast, que enseguida se dio cuenta de que los ingresos de la
revista tenían que venir de la publicidad y no del mecenazgo de algún exitoso
empresario. Vogue pasó de ser semanal a bimensual, se centró en el mundo de la
moda y optó por un público femenino.
La revista comenzó a publicarse en Reino Unido
en 1916 y en Francia en 1924. La edición española comenzaría en la década
de los 80. Actualmente son más de veinte países los que cuentan con una edición
propia.
Conocida como la “Biblia de la moda”, a lo largo de estos 122 años han
colaborado con la publicación los más famosos fotógrafos, modelos, editores,
artistas y escritores.
Portadas icónicas
Las portadas de Vogue han marcado tendencia y analizado la realidad en la
que se circunscribían. Unas portadas
que hay que entenderlas a la vista de los diferentes directores que han pasado
por Vogue.
En 1913, con la llegada de la fotografía en color y bajo
la dirección de Edna Woolman Chase, la revista se reinventó en varias ocasiones
y la audiencia se disparó. En aquellos años, la ilustración estaba de moda. Vogue, consciente de que
estaba a punto de hacer historia, comenzó a poner en práctica lo que se
convirtió en seña de identidad de la publicación: conseguir a los mejores.
Por aquel entonces, Charles Dana Gibson era el rey de la ilustración. Creó
para Vogue bajo la dirección de Woolman esta portada que muestra el tradicional
atuendo de moda con silueta en ”S”.
Gibson es toda una celebridad en el sector norteamericano de la ilustración.
Es el padre de la conocida Gibson girl,
considerado como el primer símbolo de la belleza femenina del siglo XX en
Estados Unidos y sinónimo de independencia de la mujer y éxito social.
Los felices años 20 terminaron
con el crack del 29, que sumió en el
caos más absoluto a la sociedad estadounidense de aquel entonces. Aún así, la
mujer había conseguido grandes logros en ese decenio. Podía fumar, conducir y
trabajar, algo impensable apenas diez años antes. Vogue se hizo eco de esta
liberación en portadas como ésta de 1929.
Diez años después, la revista causó sensación al emplear por primera vez la
fotografía en color para lograr portadas como ésta, de gran impacto visual y que
fue la más vendida en las Navidades de 1939.
Para que nos situemos, ese año la
gran triunfadora de los Oscar fue “Lo que el viento se llevó” y Vivien Leigh,
flamante mejor actriz e inolvidable Escarlata, era la mujer del momento.
Roosevelt era el presidente de Estados Unidos.
Desde 1952 hasta 1962 Vogue fue dirigida por Jessica
Daves. Cambió el formato, la relanzó varias veces y contrató a Irving Penn, clave
en la fotografía de moda del siglo XX. Recurría prácticamente siempre a la luz
natural y eliminó todo elemento superfluo. Sus instantáneas en blanco y
negro son clásicas, como se aprecia en estas fotografías de Al Pacino y Dalí.
De 1963 hasta 1971 Diana Vreeland llenó Vogue de
teatralidad e hizo que el 90% del contenido fuese de moda, con especial
hincapié en los complementos y accesorios. Uno de los imprescindibles de esa
época fue Audrey Hepburn, que representaba el estereotipo de la simpatía y
belleza eternas, como vemos en esta portada de 1964, año en que protagonizó uno
de sus filmes más deliciosos, “My fair lady” (George Cukor).
Grace Mirabelle fue la editora jefe entre 1971 y
1988. Vogue pasó a ser mensual y dio más relevancia a los estilos de vida y la
cultura que a la moda propiamente dicha. Hace unas semanas publicábamos (http://blog.mqmp.es/2014/08/que-fue-de.html) en
Magazine MQMP un reportaje de viejas glorias del mundo de la moda y del cine.
Una de ellas fue Lauren Hutton, que acaparó 26 portadas de Vogue durante su
carrera, lo nunca visto. Esta foto de 1973 muestra a Lauren en todo su
esplendor poco después de firmar un contrato de un millón de dólares para
Revlon. Si queréis saber más de Lauren, leed el reportaje del enlace destacado
en este mismo párrafo.
El diablo, a los mandos
de Vogue
Desde noviembre de 1988 la revista está en manos
de Ann Wintour. El gran cambio que introdujo Ann fue mostrar a las modelos de
cuerpo entero en las portadas, en contra de lo que había hecho Mirabelle, que
solamente mostraba el rostro.
Wintour también cambió los esquemas de la fotografía
de moda al vestir a las modelos con prendas y complementos de precios
asequibles, como vemos en esta portada de 1988, la primera bajo el mando de
Ann. Una blusa de Christian Lacroix de 10.000 dólares contrasta con unos
vaqueros roídos de segunda mano. La moda volvió a ser la protagonista
indiscutible de la revista.
Se cree que el personaje que interpreta Meryl
Streep en “El diablo viste de Prada” (2006, David Frankel) está basado en la personalidad
de Wintour, que sin duda ha llevado a Vogue a lo más alto.
En 2007, por ejemplo, tiró la casa por la
ventana con el ejemplar de septiembre, de 840 páginas, con Sienna Miller en la
portada y que además dio pie a que se grabase un documental inspirado en los
años de Ann al frente de la revista, “The September issue”. Echad un vistazo a
este tráiler del documental. ¡No tiene desperdicio!
Cosmo, la moda más sexual
Parece mentira que una
revista que comenzó con clara vocación familiar terminase dedicando parte de su
contenido a sexo de andar por casa. Cuántas veces no bromeamos tomando como
base Cosmopolitan para decir lindezas del estilo de “¿dónde tendrán los hombres
el punto G?” o “¿cuántos orgasmos soporta una ejecutiva de Arkansas después de
tomarse un daikiri en pleno mes de agosto?”.
El caso es que Cosmo
lleva publicándose desde 1886, cuando la fundó el grupo Schlicht&Field para
el público familiar estadounidense de clase media. Sus secciones eran cocina,
niños, hogar y moda femenina. En las postrimerías del siglo XIX la publicación
incluso adquirió tintes literarios al dedicar más de la mitad de sus páginas a
la promoción de nuevos talentos. Tanto es así que el libro de H.G. Wells “La
guerra de los mundos” se publicó en Cosmo por capítulos.
El magnate William
Randolph Hearst (Orson Wells se inspiró en él para rodar “Ciudadano Kane” en 1941) la compró en 1905. A
pesar de la tendencia al amarillismo de Hearst, optó por el periodismo de
investigación. Se consolidó como una de las publicaciones más serias de su
época con colaboraciones de George Bernard Shaw, Upton Sinclair e Ida
Tarbell.
Comenzó a adquirir el talante actual en el decenio de los años 50, cuando
la ficción y las reseñas literarias desaparecieron. Sea como sea, llama la
atención cómo los primeros 50 años de Cosmopolitan se centraron en la
literatura y la cultura con mayúsculas.
La irrupción de la televisión fue un mal momento para el sector impreso
estadounidense y la tirada de las revistas bajó muchísimo. La circulación de Cosmopolitan continuó decayendo hasta
que se hizo cargo de la misma Helen Gurley Brown en 1965. La convirtió en una
revista femenina y eliminó de un tajo todas las referencias literarias. Empezó
a promocionar los artículos de sexo, las editoriales subidas de tono y colocar
en la portada fotos de actrices poco conocidas en bikini o tanga.
Mucha gente criticaba a Helen, en especial los grupos puritanos de la
América profunda. Ella, ni corta ni perezosa, hacía oídos sordos y veía como la
circulación de Cosmo iba subiendo, en especial después de causar un revuelo de
marca mayor al publicar unas fotos de Burt Reynolds desnudo en 1972. Fue lo
nunca visto. La Iglesia, amas de casas amargadas, reprimidos de extrarradio, católicos
acérrimos; si no toleraban que apareciese una mujer en bañador, ver a un hombre
tapándose sus partes con el brazo era algo totalmente inaceptable. ¡Qué mala es
la envidia! Además, hay que reconocer que Burt no estaba nada mal.
Un tanto magistral de Helen: la edición generó gran controversia, elevando
a Cosmopolitan y a Reynolds a la cima de la cultura popular norteamericana. Gurley
murió en 2012 tras 32 años como directora internacional de Cosmopolitan, que se publica en más
de 100 países en 35 idiomas.
Fuera de Estados Unidos, la edición más popular (y también la más sexual,
con desnudos masculinos explícitos y artículos que rozan lo pornográfico) es la
británica. La tirada española apareció en 1990.
Seriedad y calidad
Antes hemos visto cómo en 1909 Condé
Nast se hizo cargo de Vogue. Es uno de los grupos editoriales más importantes
del mundo, dueño también de Vanity Fair. Es curioso pero el mismo Condé Nast la
creó en 1913 y la relanzó en febrero de 1983.
Hablamos de una revista que nada tiene que ver
con Cosmopolitan. Sí que comparte con Vogue la obsesión por tener a los
mejores, pero va más allá y sus reportajes de investigación compiten con los
elaborados por los mejores suplementos estadounidenses.
Cuenta con columnistas como Sebastian Junger, Michael Wolff, Christopher
Hitchens, Dominick Dunne y Maureen Orth. Y en sus páginas podemos ver el
trabajo de fotógrafos como Mario Testino o Annie Leibovitz.
Deleitémonos con estas dos fotografías de Leibovitz, experta en
inmortalizar el séptimo arte. Maravillosa la primera instantánea, de 2005, en
la que Uma Thurman posa con Kate Winslet, Cate Blanchett y otras divas del
celuloide.
Bellísima Salma Hayek en una fotografía de 2004 rodeada de otras actrices
de Hollywood.
Vanity Fair tiene prácticamente la exclusiva a la hora de fotografiar a los
actores y actrices nominados a los Óscar y en su edición anual Hollywood
Issue muestra fotografías exclusivas de los nominados a los Premios de la
Academia de cada año. Es justo lo que veíamos en la portada con Salma, nominada
en esa ocasión por “Frida”.
El peruano Mario Testino, icono de la fotografía de celebridades, siempre
será recordado por las portadas que realizó para Vanity Fair con la princesa
Diana como protagonista o su inmortalización de Kate Moss, preciosa.
Pueden encontrarse ediciones propias de VF en Alemania, Reino Unido, Italia
y España, donde apareció en septiembre de 2008. Terminamos este recorrido con
otros dos emblemas de Vanity: la fotografía embarazada de Demi Moore y el
reportaje de investigación sobre la industria del tabaco que inspiró la
película “El dilema” (1999, Michael Mann), escrito por la periodista Marie
Brenner con el título de “El hombre que sabía demasiado”.
Como vemos, es algo
más que una revista de moda. La moda, cuando aparece en Vanity, adquiere el
nivel de reportaje elaborado por un preparado equipo de investigación.
La más vendida
La fundaron en 1945 en
París Pierre Lazareff y su mujer, Hélène Gordon. Es la revista
de moda más vendida del mundo, una mezcla entre Vogue y Cosmopolitan, con
reportajes de moda de alta calidad pero a la vez con hueco para temas más
frívolos.
Aunque todas las publicaciones promocionan premios (recordemos que Juan
Vidal, viejo conocido de MQMP, ganó el Who’s on next de la Fundación Vogue: http://blog.mqmp.es/2014/08/juan-vidal-soy-terriblemente-miedoso-el.html),
Elle es la organizadora de los premios anuales del sector de la moda más
importantes con diferencia, los ELLE Style Awards.
Es propiedad del grupo Lagardére y en España se publica desde 1986 de la mano
de Hachette Filipacchi. Su lectora es una mujer dinámica y moderna
a la que le interesa todo lo que le rodea. Sus páginas la acercan al mundo de
la moda, la estética, las últimas tendencias, las vanguardias culturales, los
gustos sociales o cualquier avance orientado a contribuir a una mayor calidad
de vida.
Al igual que Lauren Hutton fue la modelo que más portadas de Vogue acaparó
en sus años gloriosos, Elle Macpherson hizo lo propio en Elle entre 1985 y
1989. La australiana, conocida como “el Cuerpo”, apareció en todos los números
de la revista durante esos cuatro años.
Como en botica, hay para todos los gustos y las cuatro revistas que hemos
analizado aportan algo nuevo y diferente. Pueden leerse las cuatro a la vez,
por qué no, del mismo modo que podemos ver ¡Sálvame! una tarde tonta de enero
en el sofá y disfrutar de La Ilíada de Homero a la mañana siguiente. Por qué no
jugar al Doctor Livingstone buscando el punto G de nuestra pareja gracias a los
sabios consejos de Cosmo, impresionarla con algún reportaje de investigación de
Vanity Fair, recomendarle que para su piel mixta el último grito es el pepino
cocido como hemos leído en Elle o echarle un rapapolvo porque no sigue las
tendencias que en Vogue nos ofrece Anne Wintour. Todo es perfecto. Todo está
bien. ¡Al kiosco!
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