viernes, 29 de mayo de 2015
Tendencias que marcan estilo
MQMP.- Las alumnas de MQMP se han esforzado con brillantez en el módulo de tendencias primavera-verano al realizar un gran trabajo de peluquería, maquillaje y creación de outfits. Trabajadoras, creativas, entusiastas y en breve grandes profesionales, nos ofrecen una serie de tendencias originales e innovadoras para una temporada en la que brilla con luz propia la década de los 70: pantalones de talle alto y con campana, estampados psicodélicos hipnóticos, “crop top” con el escote de moda y haltera.
Este estilismo refleja la tendencia del estilo
oriental llevado a la máxima potencia para la fotografía. En las tiendas, de
manera aislada, encontraremos kimonos, caftan, cinturones a modo de fajín tipo
obi, tejidos como la seda, estampados florales, prendas con hombros difuminados,
mangas acampanadas y sandalias zori. Todos estos must have tienen como
inspiración China, Japón y el Lejano Oriente.
El estilo étnico lleva varias temporadas pisando fuerte. En esta temporada la inspiración puede encontrarse en las tribus africanas y en los indios navajos, apaches y otras etnias del Lejano Oeste. Los complementos en materiales como la madera nos trasladan a la selva africana y a tribus como los masais o zulúes. Este estilismo lo ha creado Laura. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y
Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Esta temporada viene plagada de estampados
variados. En este estilismo vemos el estampado Arty a base de pinceladas de
color y figuras geométricas. Las claves de este estilo consisten en llevarlo a un total look
utilizando zapatos, gafas y accesorios a juegos. Creatividad y riesgo total. ¿Te
atreves? Estilismo creado por Virginia. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Gracias a Dolce Gabbana, el estilo español, su folclore y su tradición están de moda. Los must have de esta temporada
recreados son los siguientes: chaqueta torera, mantilla española y blusa con lazada al cuello. Estilismo creado por Leire. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Los must have de esta temporada recreados en la fotografía superior son: vestido de los años 70, con estampados, abrigo de verano, coat soft
amarillo, uno de los colores de la temporada. En el calzado vemos el zueco y
el bolso de aire retro en piel de cocodrilo negra. Estilismo creado por Leire. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Como hemos comentado, esta temporada si una década está de moda es la de los años 70: pantalones de talle alto y
con campana, estampados psicodélicos hipnóticos, crop top con el escote de
moda, el haltera. Estilismo creado por Sheila. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
El estilo navy siempre está presente en
primavera-verano. Este año la novedad es que su estampado a rayas marineras
aparece cruzado en varias direcciones. Destaca la mezcla de rayas horizontales con
verticales. También encontraréis rayas más excesivas que se sobredimensionan. Un complemento que es
must have de la temporada es el pañuelo anudado al cuello creando un aire
retro en nuestro look o recordando a las azafatas de vuelo. Estilismo creado por Lorea. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
El estilo retro, que se inspira en los años 50, sigue estando presente esta temporada. Los must have recreados en la instantánea superior son: total look en blanco (color de esta primavera) compuesto por una falda maximidi de efecto crinolina revisitando el new look de Dior y el crop top de encaje. El outfit se completa con el bolso troquelado y perlas que miran
al futuro con diseños más atrevidos. Estilismo creado por Marisol. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Esta temporada el estilo folk-american girl inspirado en el desierto de Arizona o en el espíritu nómada del western
americano está presente en la mayoría de las tiendas que visitemos. El tejido
de cazadoras, pantalones, chalecos, shorts, vestidos, bolsos y zapatos es el
ante en color marrón. Los flecos son los grandes protagonistas. Estilismo creado por Carmen. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
El estilo hippy de los 60 sigue estando
presente una vez más en las épocas estivales. El espíritu bohemio, relajado,
colorista y creativo se hace patente en este outfit donde vemos varios must have para esta primavera, como la maxifalda de vuelo de estampado a modo de
patchwork y parte superior en croché para representar el valor de las prendas hechas a mano. Estilismo creado por Isabel. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Aunque esta temporada viene marcada por la
creatividad y la mezcla de estilos, también encontramos hueco para la sencillez
del estilo minimal, que nos lleva a esa mujer neoyorquina donde la moda resulta
muy cómoda, como apreciamos en el estilismo de Uxue de la fotografía superior.
Esta temporada el estilo militar se fusiona con el estilo safari. Los colores de estos estilos, el verde, los
tierras combinados con los naranjas vitaminados. Los must have representados
son: parka militar, blusa del color naranja de temporada, minifalda abotonada,
sandalias con cordones en ante y turbante. Los pendientes, collares y cartera
de mano en abalorios de estilo étnico representando el valor del hand made. Estilismo creado por Silvia. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
Esta temporada vuelve el estilo sporty que veíamos en otras temporadas pero con un nivel más sofisticado, el sport deluxe. En este outfit los must have representados son: el color caldero como
protagonista, camiseta de baloncesto reflejo de propuestas de DNKY, falda de
tiro alto en tejido de neopreno, cazadora bomber con estampado étnico, bolso-saco
efecto troquelado y maxicuñas de color naranja caldero. Estilismo creado por Sheila. Maquillaje realizado por Sheila y Laura. Peluquería realizada por Sheila y Cristina. Fotografía realizadas por Fernando Sancha.
viernes, 15 de mayo de 2015
Chocolate y horchata en una exposición en Valencia
Eduardo Viladés, MQMP.- Acudimos nuevamente al Museo de Bellas Artes de Valencia para
disfrutar de la muestra “Valencia, 1750”, inspirada en el dietario del hidalgo
valenciano Ignacio Gilabert Soler, que entre 1744 y 1751 anotó los gastos de su
casa en días determinados.
Lo que hoy haríamos con una hoja de Excel o nuestra agenda
electrónica, Ignacio lo realizó en unas cuidadas notas en pergamino. Las anotaciones hacen referencia a gastos de una familia de la
alta burguesía en celebraciones, fiestas, ropas, pleitos, reparaciones en sus
casas, alquerías y barracas, encargos a artistas o compra de loza,
entre otros.
La exposición reúne más de un centenar de piezas procedentes de
diez museos e instituciones culturales, además del San Pío V, que van desde
pintura, dibujos, bocetos o esculturas de artistas como José e Ignacio Vergara,
Julio Capuz, Tomás Yepes, Evaristo Muñoz, Luis Domingo o Gaspar de la Huerta
además de artes suntuarias.
A través de estas piezas la exposición recrea y ofrece un análisis
del contexto político y social de la Valencia de mediados del siglo XVIII. Se ofrece una visión profunda de la vida cotidiana y un
acercamiento a la fisonomía de la ciudad en ese tiempo, caracterizado por el
crecimiento económico, en gran medida auspiciado por el desarrollo de la
industria sedera, que favorecerá los procesos de renovación urbana y el
desarrollo de los postulados de la Ilustración.
El dietario de Ignacio Gilabert permite reconstruir muchas
costumbres del momento, desde reuniones donde se toma chocolate coincidiendo
con determinadas fiestas, los dulces que se regalan en Navidad o la primera
receta de horchata conocida.
Es curioso porque en esa época el chocolate era un producto
reservado a las clases pudientes. Gilabert procedía de la alta burguesía y
podía permitírselo. Tanto es así que el pequeño manuscrito incluye 17 recetas,
posiblemente las primeras conservadas del mundo moderno.
¿Conocéis el origen del término horchata?
Existe un cuento ambientado en la época de la Reconquista que explica el
nombre que se dio a la bebida. Dice el cuento que una aldeana llevó al rey
Jaime I el Conquistador un poco de horchata.
Al rey le encandiló el sabor y preguntó qué era aquello.
La chica respondió que era leche de chufa.
El rey exclamó: ¡Esto no es leche, esto es oro, chata!
Se originó un juego de palabras entre or y xata (oro y chata),
dando el supuesto origen al vocablo horchata (orxata en valenciano).
Seguimos hablando de Ignacio y sus cuentas de la casa.
Además de referir gastos, el dietario incluye algunos comentarios
llenos de ironía sobre la vida cotidiana, la enseñanza o la religión, que dejan
traslucir problemas de su época.
La exposición se articula en cuatro zonas, la primera está dedicada
al marco político, social y cultural de la Valencia de mediados de siglo entre
el final del reinado de Felipe V y el de su hijo Fernando VI.
El segundo tramo de la exposición recrea los interiores burgueses
del momento con obras de arte, piezas de mobiliario, indumentaria original de
la época, artes suntuarias y aplicadas, destacando entre las piezas un Bodegón
de Tomás Yepes, la vajilla Balzola, así como un rico conjunto de loza de
Alcora, Talavera, Moustiers y China o un panel de azulejos valencianos mostrando
una escena del servicio del chocolate.
El tercer escenario expositivo muestra escultura y pintura
religiosa con obras del período de Evaristo Muñoz, Luis Domingo, Gaspar de la
Huerta, José e Ignacio Vergara, entre otros.
El tramo final de la exposición muestra en una especie de zoco un
conjunto de lo que el comercio podía ofrecer a los viandantes, trasladando
visualmente al espectador a la Valencia de mediados del siglo XVIII: libros,
estampas, ropa, tejidos, encajes, menaje, medidas para cereal, aceite o vino,
además de la evocación del taller de una familia de artistas: los Vergara.
La exposición reúne fondos del Museo de Bellas Artes de Valencia,
el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, la Colección
Espínola, el Archivo José Huguet, la Colección Victoria Liceras, el Museo de
Bellas Artes de Castellón, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la
Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, la Biblioteca
Valenciana, el Archivo de la Diputación de Valencia, el Museo Chocolates Comes
y diferentes colecciones particulares.
Puede admirarse hasta el 5 de julio.
Si os acercáis por Valencia no dejéis de ir a verla.viernes, 8 de mayo de 2015
Al trabajo con firmeza
Eduardo Viladés, MQMP.- Trabajo, lo
que se dice trabajo, hay poco, pero algunas privilegiadas tienen la suerte de
levantarse cada mañana con una obligación. Suena el despertador y saben que al
cabo de una hora tienen que estar en la oficina supervisando a un grupo de
personas, respondiendo llamadas telefónicas en un inglés perfecto y organizando
su próxima escapada a Saint Tropez. A mí nunca me ha gustado mandar y sería más
feliz en la jungla rodeado de chimpancés hablando suajili, pero existe una casta
de mujeres emprendedoras que merece especial atención: la mujer de negocios.
El mundo está
muy mal repartido y cuatro personas se llevan lo que nos correspondería al
resto. Las mujeres de negocios de grandes multinacionales tienen que vestir
para triunfar. O las echan. El sonido del despertador a las seis de la mañana
encierra algo más que problemas crónicos en el tímpano y cita con el otorrino. Nace la gran pregunta: ¿Qué me pongo?
Muchas veces
estas mujeres, por falta de tiempo, ganas o desconocimiento contratan el servicio
de fondo de armario de MQMP. Lo ideamos en función de las diferentes
situaciones laborales, con su respectivo calendario semanal, en el que las
prendas están muy coordinadas unas con otras. No creamos conjuntos
individuales, sino piezas que se van combinando unas con otras aportando
rentabilidad, versatilidad, ahorro de tiempo y dinero.
Una mujer de
negocios no tiene que volverse loca preguntándose “¿qué me pongo?”. Bastante
tiene con cuadrar las cuentas de la empresa y vigilar, en los tiempos que
corren, que ninguno de sus empleados le haya dado gato por liebre en el balance de resultados. Es mejor que se haga preguntas como “¿a qué empresa represento?” o
“¿qué cualidades de imagen definen los valores de mi compañía?”. ¿Seriedad o
cercanía, ámbito conservador o moderno, neutralidad o creatividad, discreción o
dinamismo?
Trajes
El traje
sastre es un básico dentro de un fondo de armario de una mujer ejecutiva o con
un cargo que implique responsabilidad dentro de profesiones del sector
financiero, político, derecho, etc
Transmite seriedad,
formalidad, discreción y neutralidad.
Los colores recomendados
son los neutros, es decir, gris, azul marino y beige o marrones. El color negro
transmite demasiada autoridad.
Aunque el
traje siempre es una opción más clásica podemos darle un toque más divertido
usando estampados o complementos.
Vestidos
Otra opción
para transmitir seriedad, responsabilidad y neutralidad es el uso del vestido, que
puede sustituir al traje.
El vestido o
la falda añaden además la cualidad de feminidad y también la cercanía. Puede
emplearse en sectores o empresas donde el valor de la mujer sea importante.
Es conveniente
incorporar a la falda, para que no parezca neutra ni aburrida, una chaqueta y complementos que aporten un toque de sofisticación. Por ejemplo, a un vestido gris que puede
ser más serio o neutro le añadimos una chaqueta roja, un color que contrasta
muy bien y que ofrece cualidades como el dinamismo. A una falda
gris o marrón podemos adjuntarle una chaqueta con detalles curiosos como un
cinturón.
Es muy
importante la largura del vestido o de la falda, siempre hasta la rodilla. Nada de
vestidos con escotes pronunciados ni de colores llamativos. Eso al cabaret, pero no en una multinacional.
Profesiones creativas
Blazer
estampada con colores que aportan frescura, jovialidad.
Blazer
roja, sobre una base neutra, pues el
rojo transmite dinamismo, fuerza y seguridad.
Blazer a rayas
marineras.
Estos tres
ejemplos son ideales para aquellas mujeres que trabajan en empresas donde prima
la creatividad. La seriedad es importante pero la cercanía casi lo es más. Sectores
como la moda, el periodismo o la publicidad. Y así, pasito a pasito, la mujer
de negocios va destacando con luz propia. Antes de deslumbrar a propios y
extraños con un vestido maravilloso, hace falta conseguir un trabajo, que te
llegue para algo más que pagar la luz a fin de mes y estar dotada de un
carácter risueño que combine seriedad con amabilidad, hablar con el de arriba y
el de abajo con la misma elegancia y ser tú misma. Si a eso le añades un blazer de rayas marineras, ya
es lo máximo.
viernes, 1 de mayo de 2015
Todos de fiesta: trajes de etiqueta masculina
Eduardo Viladés, MQMP.- Parece que la ropa de gala femenina la tenemos más interiorizada
y a todos nos resulta familiar pero, ¿qué sucede con las prendas de etiqueta
masculina?
No es lo mismo acudir a una boda, a un cóctel, a un evento de
mañana o a uno que se celebre por la noche. Dependiendo del contexto y de los
invitados tendremos que utilizar una ropa de etiqueta u otra.
Cuando hablamos de etiqueta
hacemos referencia al vestuario
necesario para acudir a determinados actos o celebraciones. Propiamente dicha,
solo existe la etiqueta masculina porque la femenina es indefinida y no tiene
unas normas preestablecidas como la otra.
Debemos tener en cuenta ciertas normas a la hora de vestir de
etiqueta que vienen determinadas por la hora del día en la que se celebra el
acto o evento y por la solemnidad del mismo.
Hay que hablar de dos tipos de etiqueta, la civil y la militar,
aunque nos centraremos en la primera.
Tipos de trajes
El chaqué nació en Reino Unido en el siglo XIX. Se empleaba
exclusivamente para montar a caballo y poco a poco fue generalizándose en actos
de etiqueta. Se utiliza por la mañana y a primeras horas de la tarde, hasta las
siete aproximadamente.
El esmoquin se generó también en Reino Unido en las postrimerías del
siglo XIX. Era una chaqueta que se ponían los caballeros cuando se retiraban a
fumar después de las cenas de alto copete. Es el traje de etiqueta que se
utiliza a última hora de la tarde y por la noche.
El frac, por último, es el traje de máxima etiqueta, de gran gala.
Se emplea solo por la noche y en sitios cerrados. Podemos decir que es la
indumentaria masculina de máxima etiqueta.
No es habitual en ningún ropero masculino, por lo que la mejor
opción, en caso de necesidad, es proceder a su alquiler en alguna casa
especializada en la materia. Por delante llega hasta la cintura y, por detrás, tiene dos
faldones separados entre sí que llegan a la altura de las rodillas.
El ejemplo de Miquel
Suay
Recientemente MQMP entrevistó en Fiesta y Boda de Valencia a uno
de los modistos de trajes de etiqueta masculina más respetados, Miquel Suay.
Formado en los talleres de su padre, especialista en trajes de
comunión, hace aproximadamente una década Miquel Suay decidió desmarcarse del
negocio familiar y apostó por la moda nupcial. Con franquicias en España,
Portugal e Italia, el novio ideado por Suay es sobrio pero elegante, inspirado
en la obra del escultor suizo Alberto Giacometti.
“La gama de colores es neutra: negros, grises y azules, tanto
puros como rayados”, asegura Miguel Ángel Navarro, coordinador de moda
masculina de la firma. “En Miquel Suay entendemos que cada novio es particular.
No creemos en las tendencias, sino en la personalidad del cliente”.
“Cada cliente tiene una forma de pensar y cada novia una idea de
su boda desde pequeña”, matiza Miguel Ángel. “En caballero, hemos apostado por
un novio elegante, sobrio y contundente porque ya no se llevan las
combinaciones de color de la pasada década y porque queremos que al novio se le
distinga entre la multitud”.
¿Qué me pongo?
Como hemos comentado al comienzo, no es lo mismo acudir a un
evento a las 11 de la mañana que hacerlo a las siete de la tarde, ni que tenga
lugar en un espacio al aire libre o en un entorno cerrado.
El chaqué se utiliza para bodas de ceremonia y actos fúnebres. El
esmoquin es el “salvador”
de este tipo de acontecimientos dudosos: un baile,
una cena etc, tanto para local abierto como para local cerrado.
El frac, como
antes hemos resaltado, se utiliza para actos académicos, religiosos,
recepciones y cenas.
La camisa del chaqué es blanca, con cuello normal para corbata y con
puños dobles para gemelos.
La del esmoquin puede ser blanca o color crema, con
cuello preparado para pajarita y con
puños dobles para gemelos. La camisa del frac es blanca con pechera dura y cuello
subido para pajarita de lazo. Lleva puño doble para gemelos y Abotonadura de
perlas o brillantes.
Pequeños detalles
Son tantos los pequeños detalles que se nos pueden escapar que a
menudo parece que tuviésemos que hacer un máster o acudir a la Sorbona para no
meter la pata en esto de la etiqueta masculina.
Tranquilos que hay respuesta para todo.
Si nos toca llevar chaqué, la corbata es gris con doble nudo o
nudo Windsor. Con esmoquin, pajarita negra y con frac, pajarita de lazo blanca.
El chaleco del chaqué es gris casi siempre, negro en los funerales y blanco en
las bodas, aunque las modas han hecho que se vean chalecos de mas colores.
Es
clásico y recto de una fila de botones, de seda o piqué. Con el esmoquin jamás
se lleva chaleco. Mientras tanto, el chaleco del frac es blanco, en general,
aunque en los actos religiosos suele ser negro.
Es un chaleco ora recto de una
fila de botones ora cruzado. Siempre se lleva ajustado.
Por otro lado, los pantalones del chaqué son grises o negros con
una raya diplomática. Los del esmoquin son negros con vivos en los laterales de
seda o de raso y los del frac son unos pantalones negro clásicos con dos centímetros de raso en
los laterales.
La chaqueta del chaqué es una levita negra o gris con solapas clásicas.
La del esmoquin es
negra o azul marino. En los sitios en los que hace mucho
calor la chqueta del esmoquin suele ser blanca, con solapas de raso. Si la
chaqueta es de una fila de botones lleva fajín a conjunto con la pajarita del
mismo color, pero si es cruzada no. La chaqueta del frac llega por delante
hasta la cintura y por detrás tiene dos faldones. Es de color negro o azul
marino.
El zapato de piel, liso, negro y de cordones es característico del
chaqué. Si llevamos esmoquin, puede ser de charol. Con el frac, zapatos negros
lisos de cordones y de charol.
Terminamos este recorrido disfrutando de esta página de Internet
que repasa la historia del traje masculino desde la antigüedad hasta nuestros
días. Muy interesante:
http://historiadeltraje.blogspot.com.es/search/label/01.%20ANTIGÜEDAD%20%28Introducción%29
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