domingo, 26 de octubre de 2014
Bahban, el último grito en accesorios artesanales
Eduardo Viladés, MQMP.- Hace al menos diez años que le conozco y
siempre se ha destacado por su constancia y su carácter emprendedor. Recuerdo
que fui varias veces en Madrid a los mercadillos de fin de semana en los que
colaboraba y vendía sus creaciones. Incluso en un armario en el que guardo
bolsos y mochilas aún conservo una bandolera negra confeccionada por él que me
regaló en su momento.
Hablo de Juanjo Larriba (primera imagen) que, junto con su socio Anastasio Calvo (segunda imagen), se ha embarcado en el sector empresarial con el lanzamiento de una marca propia, Bahban, cuya tienda se encuentra en la calle Apodaca de la capital, en pleno barrio de Malasaña.
Hablo de Juanjo Larriba (primera imagen) que, junto con su socio Anastasio Calvo (segunda imagen), se ha embarcado en el sector empresarial con el lanzamiento de una marca propia, Bahban, cuya tienda se encuentra en la calle Apodaca de la capital, en pleno barrio de Malasaña.
Antes de
montar su propia marca de complementos (http://bahban.com), Juanjo se
dedicó durante muchos años al estilismo de vestuario en teatro y televisión.
“Un día te lanzas a la piscina y quieres ser tu propio jefe”, asegura.
“Emprender un negocio en época de crisis es muy duro porque hay que trabajar
duro y abaratar los costes y los precios finales, aunque con imaginación y
esfuerzo las cosas salen adelante”.
Para mujer, Bahban
ofrece la colección Vitral, Infinity y Eternity, que acaba de lanzarse al
mercado y que se compone de piezas básicas: mochilas, bolsos puño de
acero, bolsos cruzados, bandoleras y clutch.
Una de las
colecciones que ha causado sensación es Infinity, el bolso infinito porque se le pueden cambiar las piezas, es decir,
“es un exoesqueleto de tiras al que puedes poner la bolsa que quieras, por lo
que todas las temporadas habrá nuevos
modelos de bolsa en piel, con tejido, bordados o con serigrafías”.
Mientras
tanto, Vitral está inspirada “en la idea de fraccionar el espacio infinito y
las vidrieras, dividiendo la luz en colores de tonos ocres y negro”. Las líneas
rectas son las formas características del art
decó.
Juanjo: “Cuando
llego a casa tras un día de mucho trabajo lo que más me satisface es saber que
ha habido alguien que ha comprado una de mis creaciones y que encima ha
repetido porque eso significa que lo que hago gusta”.
“Nuestra
intención es crear una marca de accesorios de calidad”, asegura. “Queremos que
la gente nos reconozca y nos busque por el diseño y la calidad que ofrecemos.
Pretendemos crear objetos vendibles, no conceptos de diseño súper modernos que
no compra nadie”, afirma Juanjo, quien recalca que en el futuro comenzarán la
confección de ropa tanto para mujer como para caballero.
En este
sentido, la gama de hombre de Banhan está teniendo un alto grado de aceptación.
Vemos en estas fotografías algunos de los bolsos de caballero de Bahban, todos
ellos realizados en piel curtida en España.
Juanjo, que fue profesor en el IED Madrid, es el diseñador de todos los
productos Bahban. Anastasio, por su parte, se encarga de la atención al
cliente. Es licenciado en Economía y se ha especializado en gestión empresarial
en el IE Business School.
“Nos
gustan las cosas sencillas, directas, limpias, inteligentes, humanas y con un
pequeño toque de humor. Creemos en la confianza y en el optimismo como forma de
vida e intentamos eliminar la ansiedad y la frustración de estar plenamente a
la última”, dice Anastasio.
”Para nosotros, lo más importante es la libertad y
el control porque es como se consiguen los mejores resultados, combinando
la tensión creativa de las nuevas ideas con la rigurosidad de los números”.
Buen
humor que quedó patente en la última edición de la Vogue Fashion Night Out en
Madrid, evento en el que Bahban colaboró activamente con un lleno en la tienda
hasta altas horas de la madrugada.
Cada producto está diseñado y fabricado en el taller de Bahban en Madrid. Emplean
los mejores materiales como pieles españolas, médula de mimbre, telas de
algodón y seda “que compramos a proveedores nacionales con los que tratamos
directamente”.
“Nuestros tocados, por ejemplo, son únicos y hechos a mano”, dice Juanjo,
que recuerda los tiempos en los que vendía sus tocados en mercadillos de fin de
semana distribuidos por toda la Comunidad de Madrid. “Esto te curte muchísimo”,
subraya.
“Como
diseñadores buscamos la belleza, que la gente tenga su propio estilo y no el
dictado por las grandes empresas de moda. Pensamos en un diseño actual, fuera
de la tendencia marcada”, comenta Juanjo. Anastasio, a su lado, con un café, asiente: “Para nosotros el
accesorio sirve para completar la imagen, favorecer el estilo y la belleza
personal. La mujer domina el accesorio, que acompaña su imagen y la realza”.
Desde abril de este año la
tienda de Bahban se ha consolidado como uno de los negocios
imprescindibles en el centro de Madrid. Aparte de encontrar accesorios únicos,
de calidad y hechos a mano, el trato con el cliente que proporciona Juanjo te
hace sentir como en casa: “Quiero hacer a la gente feliz con objetos que serán
bellos hoy y mañana”.domingo, 19 de octubre de 2014
Semanas de la Moda, siete días para soñar
Eduardo Viladés, MQMP.- Recientemente disfrutamos de la segunda edición de la Navarra Fashion Week, hace apenas un mes asistimos a los desfiles de la Semana de la Moda de Valencia y el pasado 16 de septiembre finalizó la 54 edición de la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week. El otoño es temporada de estrenos y las semanas de la moda se han consolidado como un acontecimiento de primer orden en el que los diseñadores más destacados presentan sus colecciones de otoño-invierno y primavera-verano.
Nueva York, la decana
La primera Semana de la Moda se celebró en Nueva York en 1943. El mundo
estaba en vilo por el desarrollo de la II Guerra Mundial y los expertos en
diseño no podían trasladarse a Europa por el conflicto bélico. Hasta ese
momento, París había sido el epicentro internacional de la alta costura.
Con la guerra, la capital francesa estaba paralizada, con lo que un grupo
de gurús decidió crear un evento que diese un empuje a la moda estadounidense.
Nació la New York Fashion Week. La creadora de la pasarela fue Eleanor Lambert (en la imagen inferior), fundadora del CFDA, es
decir, el Concilio de Diseñadores de
Moda de América, que entrega anualmente los premios más importantes del
circuito.
Entre quienes han recibido estos galardones destacan Alexander McQueen, Tom Ford (en imagen), Pierre Cardin, Michael
Kors, Karl Lagerfeld y Narciso Rodríguez.
Eleanor Lambert es todo un icono en el sector
textil de Estados Unidos. Se cuenta que una pitonisa, cuando era joven, le dijo
que viviría muchos años y que conocería a gente muy importante. Acertó. Vivió
100 años (1903-2003) y dedicó 70 a promocionar la moda norteamericana. En 1962
fundó la CFDA, que aglutina a más de 450 diseñadores (http://cfda.com/members).
El éxito de la primera Semana de la
Moda, la de 1943, fue enorme y revistas como Vogue se interesaron en cubrirla
todos los años. Hablando de la “Biblia de la moda”, echad un vistazo a nuestro
reportaje de historia de las revistas de moda:
La Semana de la Moda de Nueva York suele ser la primera en el calendario.
Desde 1993 se denomina Mercedes-Benz New York Fashion Week, al igual que sucede
desde 2007 con la antigua Pasarela Cibeles en Madrid. Hasta 2010 se celebraba
en el Bryant Park, momento en que se trasladó al Lincoln Center Venue.
En Estados Unidos también se celebra el Mercedes-Benz Fashion Week Swim, en
Miami, donde se presenta la colección de trajes de baño para esa temporada y es
el acontecimiento más importante del mundo del sector de bañadores y bikinis.
Londres, la más vanguardista
El British Fashion Council es el encargado de promover la London Fashion
Week, segunda en el calendario tras la de Nueva York. Tal y como hoy se conoce,
viene celebrándose desde 1984 en Sommerset House, en el centro de Londres. De
media suelen acudir unos 100 diseñadores de renombre internacional que ofrecen
al público la posibilidad de comprar sus creaciones con sorprendentes
descuentos.
Es la Semana de la Moda más vanguardista y la que más ha apostado por las
nuevas tecnologías. En 2010 fue la primera en ofrecer a los modistos la
retransmisión en directo de sus desfiles por Internet.
La industria de la moda británica, que cuenta entre sus filas a diseñadores
del prestigio de Vivienne Westwood (en la imagen superior) o el desaparecido Alexander McQueen, da empleo a casi 800.000 personas.
Milán o la extrema delgadez
Londres da paso a Milán en el calendario. El Milano Fashion Center bulle
durante una semana con los diseños de modistos italianos como Versace,
Valentino, Armani, Dolce&Gabanna o Fendi.
El evento hunde sus raíces en 1958 cuando fue promovido por la Camera Nazionale della Moda Italiana (http://www.cameramoda.it/it/). En la última edición de la pasarela italiana desató una gran polémica la gran delgadez de las modelos, en especial las vistas en los desfiles de Armani y Versace. Calificadas como esqueletos vivientes, la Milan Fashion Week fue criticada por las asociaciones de anorexia y bulimia. En esta Semana de la Moda no existen restricciones de peso ni de talla a las modelos, como por ejemplo sí que sucede en l Mercedes Benz Fashion Week Madrid, que analiza el índice de masa corporal de las modelos participantes y rechaza aquellas que no lleguen al 18 exigido.
París,
reina de la moda
Cuando
Eleanor Lambert creó la Semana de la Moda de Nueva York en 1943, hubo un
momento en el que parecía que la ciudad americana desbancaría a París como
capital mundial de la moda. De todos modos, después de que Francia iba
recuperando la normalidad tras la II Guerra Mundial, París recuperó el trono
que desde siempre había ostentado.
La Paris
Fashion Week es la última de las grandes semanas de la moda. Es la más creativa,
original e impactante del año, sin duda la número 1.
La
supervisa la French Fashion Federation y los desfiles se celebran en el
Carrousel du Louvre con nombres clave en la industria gala como Guy Laroche, Dries
Van Noten, Comme des Garçons, Christian Dior, Lanvin, Isabel Marant, Sonia
Rykiel, Jean Paul Gaultier (en imagen) o el español Balenciaga.
En la
última edición, por ejemplo, Jean Paul Gaultier ha dicho adiós al
prêt-a-porter, que lleva confeccionando 38 años, para centrarse en exclusiva en
la alta costura.
Disfrutemos
de un pequeño vídeo que muestra la salida de los desfiles de las modelos de
Chanel y, a la vez, el ambiente que se respira en París con motivo de su Semana
de la Moda. Precisamente la sede de Chanel, en el número 31 de la Rue
Cambon, es uno de los puntos calientes de la Paris Fashion Week.
Cibeles, lo nuestro
Hasta 2007 se llamaba Pasarela Cibeles, después Cibeles
Madrid Fashion Week y desde hace dos años Mercedes-Benz
Madrid Fashion Week tras el acuerdo alcanzado con la casa de coches alemana,
que patrocina otras semanas de la moda como la de Nueva York.
Tiene una frecuencia bianual, en septiembre y febrero, como el resto de
eventos de ese estilo que se celebran en otras ciudades del mundo.
La
organiza IFEMA, el reciento ferial de Madrid, donde tienen lugar los desfiles.
En la última edición, además de los 41 creadores y marcas con desfile, una
veintena de talentos emergentes han expuesto sus propuestas en el Showroom de
Samsung Ego y en el Cibelespacio. Otra novedad de esta edición de MBFWM ha sido
la apertura de la pasarela a la ciudad, con la retransmisión de los desfiles en
pantallas gigantes situadas en Colón y Conde Duque.
Magazine
MQMP ha ofrecido información de primera mano de las principales pasarelas del
mundo y las nacionales. Y ha entrevistado en persona a los diseñadores
españoles de primera línea que han acudido a Cibeles:
Ulises
Mérida
Hannibal
Laguna
Juan Vidal
Lo que está claro es que nadie quiere perderse las diferentes semanas de la moda que se celebran en todo el mundo. A las cuatro grandes y las dos de tamaño medio, Madrid y Berlín, han ido sumándose otras que van adquiriendo peso, como las sudamericanas, en especial la de Buenos Aires, Río de Janeiro y Sao Paulo.
viernes, 17 de octubre de 2014
Protección contra el mal ajeno
Eduardo Viladés, MQMP.- El título de este reportaje parece sacado del prospecto de un medicamento. Y quizá para ella lo era. Muchas frases que ahora se han convertido en historia se atribuyen a Audrey Hepburn en relación con su modisto de referencia, Hubert Taffin de Givenchy, pero quizá ésta es la más peculiar. Vulnerable, frágil y delicada, estar en el punto de mira siempre fue un quebradero de cabeza para la oscarizada actriz. Gracias a las creaciones de Givenchy, decía sentirse protegida e inmune a las miradas de quienes no la querían bien. En este sentido, muchos famosos han coincidido en decir que las prendas de Givenchy tienen algo de amuleto.
Audrey Hepburn es condición indispensable para entender la muestra que el
próximo 22 de octubre se inaugura en el Museo Thyssen de Madrid sobre la
trayectoria del modisto francés Hubert de Givenchy. El propio diseñador, de 87
años, se ha encargado de supervisar personalmente la exposición, la primera en
su historia que realiza el centro de arte madrileño sobre un icono del mundo de
la moda.
Carmen Cervera se ha esforzado en ofrecer un enfoque excepcional de las
colecciones de Givenchy a lo largo de medio siglo, desde la fundación en 1952
en París de la Maison a su retirada profesional en 1996.
A Audrey la conoció en 1953, poco después de que la actriz ganase el Óscar
por Vacaciones en Roma, y no dejo de
vestirla hasta su muerte en 1993. Sus vestidos para Sabrina (Billy Wilder, 1954) o Desayuno
con diamantes (Blake Edwards, 1961) son ya todo un clásico. El traje de
Audrey en la adaptación de la novela de Truman Capote es ya un icono del siglo
XX. El modelo, subastado por una cantidad millonaria y actualmente propiedad de
Ralph Lauren, ha sido considerado como el más bello de la historia del cine. Sus
líneas depuradas ensalzan la figura femenina y son ideales para realzar los
complementos.
Vamos a disfrutar de este vídeo que repasa algunos de los trajes que
Givenchy confeccionó para Audrey Hepburn. Comienza con los títulos de crédito
de “Charada”, auténtica revolución en 1963 cuando el filme fue rodado por Stanley
Donen. La música, de Henry Mancini, es ya todo un clásico.
Givenchy diseñó también vestidos para alguno de los personajes más relevantes del siglo XX como Jacqueline Kennedy, la duquesa de Windsor o Carolina de Mónaco.
Givenchy diseñó también vestidos para alguno de los personajes más relevantes del siglo XX como Jacqueline Kennedy, la duquesa de Windsor o Carolina de Mónaco.
Creador del concepto prêt-à-porter en 1954, fue también el ideólogo
de la famosa blusa Bettina o el vestido saco. La blusa fue un modelo
lanzado por Givenchy que debe su nombre a la maniquí parisina Bettina Graziani,
que trabajó en exclusiva para el diseñador en el decenio de los 50. Confeccionada
en tela de camisa, con cuello abierto y amplio y mangas adornadas con bordado
inglés, estuvo varios años en boga y fue muy copiado en Europa y en Estados Unidos.
El vestido saco fue otra de sus
contribuciones, un traje extremadamente sencillo y sin adornos que oculta la
silueta de la mujer y la deja ser ella misma. Parece mentira que aquel joven que llegó a
París poco después del final de la II Guerra Mundial haya creado una de las
firmas de moda más importantes del mundo. Su familia, aristocrática (Givenchy
tiene el título de conde), no veía con buenos ojos que Hubert se dedicase a la
confección y le habían educado para que fuese abogado (Armani, por ejemplo, es
médico). Para escapar de la presión paterna, se escapó a París, donde se
matriculó en la Escuela de Bellas Artes.
No le fue nada mal y en 1952 abrió su propio taller. Eran los años
prodigiosos de la moda, justo cuando empezaba a triunfar el New Look de Christian Dior. Los maestros
de Givenchy durante ese periodo quitan el hipo: Elsa Schiaparelli y Cristóbal
Balenciaga. De la italiana aprendió el tesón y la innovación. Del español, la
perfección absoluta en el patronaje y cuidar hasta el mínimo detalle. Givenchy,
de hecho, es miembro del patronato que supervisa el Museo Balenciaga de
Guetaria (Guipúzcoa).
Hasta el año de su retirada, en 1996, creó un antes y un después en el modo
de concebir la moda en todo el mundo (En Estados Unidos se consagró después de
que en 1953 la modelo Liz Benn luciese un
bañador de la firma en la portada del número de julio de Vogue USA).
A finales de los años ochenta, la
marca pasó a manos de LVMH. Poco después Hubert dejó su cargo de
director creativo y fue remplazado por John Galliano. A Galliano le substituyó
un jovencísimo Alexander McQueen, que
estuvo al frente de la maison seis
años hasta que la dejó para montar su propia empresa en Reino Unido.
El encargado de reemplazarlo fue Riccardo Tisci, un italiano graduado en
Central Saint Martins que ha sabido modernizar el legado de Givenchy sin que por ello pierda un ápice
de la carga mágica a la que aludía Hepburn. Tisci entró en la firma en 2005 y
parece que va por el buen camino, al menos desde el punto de vista de las
ventas globales.
La exposición sobre el diseñador francés podrá contemplarse hasta el 18 de enero de 2015 en el Museo
Thyssen. Reemplaza a la muestra prevista sobre Valentino, que finalmente se ha
cancelado al no llegar a un acuerdo el centro madrileño con el modisto
italiano. Con la retrospectiva sobre Givenchy, el Museo Thyssen se suma a lo
que ya han hecho otras grandes instituciones del mundo como el Metropolitan Museum de Nueva York, el Pushkin de Moscú o el Bourdelle de
París: acoger a la moda como el octavo arte con mayúsculas.
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