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jueves, 3 de julio de 2014

El onírico mundo de Dani Torrent




Eduardo Viladés, MQMP.- Parece mentira que aquel chico menudo, con barba tupida y mirada distante que conocí hace cuatro años en un pueblecito de la Costa Dorada se haya convertido en uno de los ilustradores con más tirón en el difícil mundo del dibujo artístico. Procedente de familia de artistas (su padre es director teatral y su madre escultora), la perseverancia es uno de los rasgos distintivos de Dani Torrent. Recuerdo que el día que le conocí hablaba de lo complicado de su mundillo, de cómo mataba el tiempo con su grupo de música, Los bigotis, para quien ha realizado algunos de los carteles de sus actuaciones, y de sus ganas de triunfar en el terreno de la composición artística.



Toda mi vida he estado con un lápiz en la mano”, asegura Dani acomodándose en una cafetería del centro de Barcelona. “En clase, viendo la tele, hablando por teléfono; iba llenando cualquier superficie lisa con mis garabatos, desde libretas hasta las puertas o las paredes de mi casa. A pesar de ello, nunca vi el dibujo como una opción profesional”.


Superando las dudas


Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona, Dani cursó ilustración en la Escuela Superior de Diseño y Arte Llotja de la ciudad condal y varios cursos de dirección cinematográfica en el CECC. Sus reticencias iniciales a dedicarse al mundo de la ilustración, quizá motivadas por el miedo a un futuro incierto, cambiaron de la noche a la mañana.





“Fue durante una enfermedad en la que tuve que guardar cama durante mucho tiempo cuando me di cuenta de que el espacio en el que realmente me sentía cómodo, en el que podía expresar mejor todo aquello que quería, era el del dibujo y la pintura. Así que después de pasar por la escuela Llotja de Ilustración y hacer un doctorado en Bellas Artes empecé a dedicarme a lo que ahora es mi trabajo y mi vida”.



Su obra ha participado en diversas exposiciones individuales y colectivas en Barcelona y Sevilla, Italia y Hungría, entre otros países. Ganó el Premio Jóvenes Creadores de la Fundación Fita y el segundo premio del certamen internacional de dibujo de Zazbre, en Polonia.

Asimismo, ha sido finalista del concurso de álbum ilustrado Cabildo de Gran Canaria y seleccionado en el CJ Book Festival de Corea del Sur. Ha colaborado también con las editoriales Edelvives y Kalandraka.





“Hay muchos y variados estilos artísticos que influyen en mi obra, aunque tiendo a inspirarme en aquellos momentos de la historia del arte en los que existe cierta desconfianza sobra la objetividad de los sentidos y emerge lo misterioso, lo lírico y lo inquietante”.



Tres adjetivos que, precisamente, se dan cita en esta composición, titulada Soberbia y que forma parte de un grupo de creaciones sobre los siete pecados capitales: “La soberbia aparece aquí representada por un niño que, creyéndose el centro del universo, mueve los planetas como haciendo malabares. Aquí parto de referentes clásicos como la pintura renacentista y religiosa y, usando irónicamente sus modos de representación, subvierto su mensaje original. Los siete pecados capitales aquí no son tratados como imposiciones, sino como impulsos inherentes a la condición humana”.

Dani también se inspira en el manierismo italiano, el romanticismo alemán, la estampa japonesa y el surrealismo, “sin olvidar el séptimo arte porque pienso que mi narrativa es bastante cinematográfica”. En su obra también están presentes iconos de la fotografía como el francés Henri Lartigue o la alemana Loretta Lux. “Intento convertir mis cuadros en interrogantes, acercándome a postulados más cercanos al realismo pop”.



En este sentido, Dani destaca esta composición, Demonios enamorados, una de sus favoritas: “Utilizo un lenguaje próximo al arte religioso para dar un mensaje ambiguo”. Precisamente esa ambigüedad es la clave de sus creaciones, muchas de ellas envueltas con papel de regalo para niños pero cuyo trasfondo real supera con creces el universo infantil.


Italia, su punto de referencia


“Puedo encontrar la paleta de colores que estoy buscando en una película de Antonioni, en una colección de moda o en una caja de cerillas”, recalca Dani. “Lo que siempre está presente en mi obra es el arte italiano, cómo conviven en Italia  lo cotidiano y lo sublime. Es curioso pero mi relación con ese país empezó durante el tiempo que pasé en Bolonia estudiando”.




Dani vivió durante una temporada en esa ciudad italiana, adonde había acudido con una beca Erasmus para estudiar en la Facultad DAMS (Departamento di Arte, Musica e Spettacoli) de la Università degli studi di Bologna.

El arte renacentista y especialmente el manierismo toscano son una de las principales influencias en mi obra. Curiosamente cuando estudiaba en Bolonia no sabía ni que yo sería ilustrador ni que allí se celebra la feria de libro infantil más importante del mundo. Así que resulta que ahora regreso cada año a la ciudad donde estudié por motivos diferentes”.



En Italia es toda una celebridad. Ha participado en varios festivales y realizado trabajos para publicidad, como esta ilustración de una conocida marca de leche. Además, el próximo mes de octubre se publicará en italiano un cuento escrito e ilustrado por él, Album per i giorni di pioggia.



Precisamente esta composición, Volando cometas, forma parte de Álbum para días de lluvia: “Me baso en la fugacidad de la alegría y la importancia de los pequeños placeres en contraposición con los grandes deberes. El germen de este libro es la visita a una exposición de fotografías de Henri Lartigue, fotógrafo de principios de siglo XX. Desde el instante en que de pequeño le regalan una cámara empieza a fotografiar los momentos de recreo despreocupado de su familia. Me interesaba dar una sensación de fugacidad del tiempo, como si mis ilustraciones fuesen la representación de un recuerdo; por eso envejezco el papel antes de pintarlo y hago las sombras con lápiz gris para dar una sensación de fotografía coloreada y antigua”.


Proyectos futuros


Otro sitio en el que triunfa es Bélgica, donde esta ilustración, J'ai couru, aparecerá a principios de otoño en un cuento infantil que se distribuirá en ese país: “Aquí el protagonista absoluto es el color amarillo, usado en su máximo grado de saturación. Creo que el cine de Wes Anderson tuvo algo que ver”.




Tiene la mente llena de proyectos, como organizar una exposición de pintura en Barcelona y seguir tocando con Los bigotis, aunque quiere centrarse antes en terminar sus próximos encargos en Europa. Son trabajos con los niños como protagonistas, pero Dani matiza: “No toda mi obra es infantil. Me gusta crear ambientes enigmáticos, ambiguos e hipnóticos en los que parece que está ocurriendo algo más allá de lo representado. Cuando ilustras para niños tienes que adaptar tu estilo y toda esa carga desasosegante se convierte en lirismo, en una cierta pátina de melancolía”.




“Tiendo a recibir encargos para niños con temas bastante serios, como el paso del tiempo,  el autismo o el recuerdo de los que ya no están. En realidad, lo que busco con mis ilustraciones no es dar tanto un mensaje claro sino invitar a la reflexión”. Tras decir estas palabras, Dani recoge algunas de las composiciones que ha traído, las mete en su archivador con mimo, pues son copias originales, e invita a todos los lectores de Magazine MQMP a disfrutar de sus ilustraciones. Y reflexionar con ellas.

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