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viernes, 28 de noviembre de 2014

Manuel Pertegaz: Vistiendo a las mejores





Eduardo Viladés, MQMP.- Recuerdo que se celebraba una fiesta en casa de uno de los periodistas que trabajaba conmigo en Londres. Yo llevaba cerca de un año viviendo en la capital británica y apenas había vuelto a España, de modo que la actualidad del famoseo patrio la tenía un poco abandonada. De repente, una chica de estatura media, vestida con unos vaqueros negros y una blusa blanca se acerca a mí y me dice “hola, ¿sabes quién soy?”. No tenía ni idea de quién era y lo primero que pensé fue que quería ligar conmigo. Le seguí la corriente por educación y estuve hablando un rato con ella; me dijo que era estrella de los informativos de la televisión pública española y que estaba en Londres visitando a unos amigos. Yo me quedé igual.




A los pocos meses de esa conversación, me conecto a Internet en mi casa de Londres y asisto estupefacto al anuncio del enlace matrimonial entre la chica de la fiesta y Don Felipe de Borbón.

Al cabo del tiempo, con mi amiga Susana, vi por televisión la boda entre Letizia Ortiz y el Príncipe de Asturias. Parece mentira que la “estrella de los informativos”, tal y como ella se había presentado, fuese camino de convertirse en reina de España.




Doña Letizia lució en su boda, en 2004, un modelo inspirado en la "línea princesa" de Pertegaz, que se componía de corte continuado desde los hombros al suelo.

El pasado 30 de agosto, a los 96 años, nos dejo el modisto Manuel Pertegaz Ibáñez. Con permiso de Balenciaga, ha sido posiblemente el más internacional de los diseñadores que ha dado España. Nació en la localidad turolense de Olba el 18 de mayo de 1918 y murió en Barcelona, ciudad en la que vivía desde hace décadas. No en vano, a los 24 años abrió en la ciudad condal su primera casa de costura.




El vestido de novia de Doña Letizia es, sin duda, una de sus creaciones más recordadas porque fue un compendio de la manera en que veía e idealizaba a la mujer en una carrera que se prolongó durante 70 años.




Recuerdo que el día de la boda de la princesa, en casa de Susana en Wimbledon, ambos comentamos lo bien que le sentaba el traje, como un guante. Realzaba la silueta de Doña Letizia sin ningún tipo de elemento gótico ni rocambolesco. Era como una segunda piel. La parte superior, ceñida al cuerpo y a las mangas, caía desde el talle hasta formar una cola de cuatro metros y medio a partir de la cadera.




El diseño hablaba de Pertegaz al primer vistazo; de aparente sencillez, cada pieza encajaba con ligereza para que la novia pudiese manejarse sin problemas a pesar de la longitud de la cola.




El traje de la actual reina de España ganó el Premio Aguja de Oro en 2004, sin duda el año más importante en la vida del sastre aragonés, ya que el Centro de Arte Reina Sofía le dedicó una de las retrospectivas más importantes que se han organizado hasta la fecha con la moda como telón de fondo. Coincidió con el cuadragésimo aniversario del desfile de Pertegaz en el Pabellón de España de la Feria Universal de Nueva York.

Echemos la vista atrás y disfrutemos de los detalles de esa muestra en este enlace: http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/pertegaz

Una carrera llena de éxitos

La carrera de Pertegaz, para quien sirva este pequeño tributo que le brindamos desde Magazine MQMP, había empezado muchas décadas antes en la casa de costura barcelonesa que antes hemos mencionado. Después de la Guerra civil, en 1948, abrió un taller en Madrid y a mediados de los 50 se introdujo con gran éxito en el mercado americano.




Realizó su primer viaje a Estados Unidos, animado por el éxito de ventas de sus trajes, en 1954. Presentó su colección en Nueva York, Boston, Atlanta y Filadelfia y vio cómo grandes almacenes como Walmart, Macy’s o Bloomingdales empezaban a hacer encargos en masa de sus creaciones, sinónimo de buen gusto.







Aunque en un principio se mostró reacio a ir a Estados Unidos, se embarcó en la experiencia gracias a los ánimos que le dieron Valentino, Emilio Pucci, Pierre Cardin, Pierre Balmain y las hermanas Fontana, que le acompañaron en su periplo norteamericano para presentar también sus colecciones. Su esfuerzo se vio recompensado con el Óscar de la Costura que le otorgó la Universidad de Harvard.







Su fama iba subiendo como la espuma y también su carácter severo y de armas tomar. Quienes le conocieron dicen que era muy suyo. Tan solo tres años después de su viaje a Estados Unidos, y al morir Christian Dior, le ofrecieron dirigir la maison parisina, un trabajo inimaginable para cualquier modisto. Lo rechazó.




En su lugar, tomó las riendas de la casa de modas el hasta entonces asistente de Dior, Yves Saint Laurent. En una entrevista concedida años después al periódico El Mundo, Pertegaz dijo: "Estaba bien en España, tenía mucho trabajo y ni me planteé irme a vivir a París".

Vistiendo a celebridades

Poco tiempo después de la boda de Doña Letizia y Felipe de Borbón, de nuevo nos reunimos un grupo de amigos en casa de Susana para ver Eurovisión. Ese año representaba a España el ya olvidado Ramón con una canción que pasó sin pena ni gloria, “Para llenarme de ti”.




Habíamos organizado una fiesta de disfraces y un amigo de Susana apareció vestido de Salomé. Eso sí, su traje no pesaba 14 kilos, como el que precisamente había diseñado Pertegaz y que la cantante lució en 1969 en el Teatro Real de Madrid.

Era un vestido de flecos, realizados en porcelana y gasa. Otro dato: Salomé llevaba dos collares alrededor del cuello. Cada uno pesaba dos kilos. ¡Pobre mujer!




"Perfeccionista", "innovador" y "entusiasta" fueron algunos de los adjetivos que más se repitieron entre los asistentes al funeral de Pertegaz en Barcelona el pasado 31 de agosto. Estaba convencido, y con razón, de lo exclusivo de sus creaciones. De hecho, se dice que cubría a las maniquís con una capa negra en los desfiles para que nadie pudiera copiar los diseños entre bambalinas. 


Premio Nacional de Diseño de Moda en 2009, vistió a celebridades como Jacqueline Kennedy y actrices como Paulette Goddard, Marisa Berenson, Audrey Hepburn o Ava Gardner.


En España, su principal musa fue la modelo Carmen Romero, conocida como Romy. Desde que en 1966 ganara la Medalla de Oro de la Ciudad de México y con el honor de haber conseguido el Óscar de la Costura en Harvard, en su estantería iban acumulándose premios y reconocimientos que atestiguaban que nos encontrábamos ante uno de los más grandes.


Nos quedamos con una de las frases que la ex modelo y actriz Teresa Gimpera dijo en el sepelio del modisto en la localidad catalana de Tordera: “Fue un perfeccionista único cuyas creaciones permanecerán siempre”. Y con esta descripción que realiza Isabel de Vilallonga en la biografía del modisto: “La mujer que residía en la mente de Manuel era etérea, natural, estilizada y elegante como si fuera un cisne".



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