viernes, 21 de noviembre de 2014
Curiosidades, caprichos y rarezas
Eduardo Viladés, MQMP.- Los hombres fueron los primeros en utilizar joyería, bisutería y tacones. De hecho, el estatus social en el Antiguo Egipto dependía de la cantidad de joyas que llevase el varón alrededor del cuello.
La moda es parte de nuestra cultura y de nuestro día a d, ni Zara﷽ InglEgipcio, aunque no exist clase media joyero. rio hace siglos.ia titulada "ía. Hace unos meses, sin ir más lejos, publicábamos en Magazine MQMP una retrospectiva del Museo de Bellas Artes de Valencia titulada “Moda, ¿octavo arte?” que mostraba cómo afecta a prácticamente todo lo que hacemos.
Como sucede con el arte y la cultura, está viva, en constante evolución y lo que ahora puede parecernos normal era justo lo contrario hace siglos, como sucede con la joyería masculina.
Las joyas egipcias
Una mujer europea de clase media dedica casi nueve años de su vida en
compras. Un poco menos de los diez años que habrá dedicado a trabajar y
muchísimo menos de los 23 que habrá estado durmiendo. Parece que lo que gana
trabajando se lo gasta en compras, aunque al dormir tanto, ¿dónde lo luce?
Fuera de bromas, y retomando el hilo de la joyería, en el Antiguo Egipcio,
aunque no existía El Corte Inglés ni Zara, se vivió una auténtica fiebre por la
ornamentación y el diseño de joyas.
La costumbre
de enterrar a los faraones y sacerdotes con sus ajuares para que les
acompañasen en el más allá ha permitido conocer en profundidad la tecnología de
la joyería egipcia.
Las
gemas tenían dos funciones. Se valoraban tanto por su belleza como por la
protección mágica que proporcionaban, es decir, eran a la vez amuletos y joyas.
Los orfebres egipcios creaban sus diseños de modo artesanal. Utilizaron una
gran variedad de piedras preciosas y semipreciosas como la amatista, la
cornalina, el jaspe, el ónice, el lapis lazuli, la turquesa y el cuarzo.
El
cobre y la malaquita, por ejemplo, se identificaban con el dios Hathor y el oro
con el dios Sol, mientras que el lapis lazuli y la turquesa eran sinónimos de
alegría y placer.
Los egipcios fueron los primeros en utilizar maquillaje. Lo empleaban tanto
hombres como mujeres para protegerse del sol, es decir, equivalía a una crema
de protección solar actual.
La moda de estar embarazada
Demos un salto en el tiempo y situémonos en el siglo XV en Francia, la
época de Juana de Arco, cuando el país vecino era gobernado por Carlos VII el
Victorioso. En esa época, estar embarazada era lo máximo. Se identificaba con
ir a la última. Tanto es así que muchas mujeres se colocaban almohadas en sus
vientres para parecer embarazadas y ganar en glamour.
La moda de parecer de siete meses para avanzar en la escala social duró alrededor de cien años y dio paso en el siglo XVIII a depilarse totalmente las cejas, que eran reemplazadas por pelo de rata en algunas ocasiones.
La moda de parecer de siete meses para avanzar en la escala social duró alrededor de cien años y dio paso en el siglo XVIII a depilarse totalmente las cejas, que eran reemplazadas por pelo de rata en algunas ocasiones.
Y aún hay más; imaginemos que unimos en una misma persona las dos
tendencias anteriores con un nuevo aderezo, tener un ojo a la virulé. Tentador.
Una mujer embarazada, bizca y con pelo de rata en las cejas. Pues bien, en
Sudamérica, desde el año 2000 antes de Cristo hasta el siglo XVI de nuestra
era, a los mayas les parecían atractivas las personas estrábicas. Solían
colocarse un hilo con una piedra de jade colgando de la cabeza para crearlo
adrede. Esto se unía a la deformación craneal que practicaban a los bebés al
poco tiempo de nacer o la moda de decorar los dientes con pequeños discos
de jade, concha o coral.
¿Zapatos para ambos pies?
Hoy en día cuando vamos a una zapatería lo normal es que nos saquen el
zapato correspondiente al pie derecho y al izquierdo. Hasta bien entrado el
siglo XIX, no se diferenciaba entre un zapato para el pie derecho y otro para
el izquierdo y ambos eran iguales. Fue un zapatero de Filadelfia quien tuvo la
brillante idea.
Fue precisamente en Estados Unidos donde se halló el primer zapato del que
se tiene conocimiento, una sandalia del año 7000 a.C. ¿Por qué todo aparece en
Estados Unidos? Es algo que no entiendo, como en las películas de catástrofes
cuando llegan los alienígenas a la Tierra. No aterrizan en Villanueva de la
Serena, no, qué tontería, sino en pleno centro de Los Ángeles o en medio de Arkansas.
¡En fin, lo superaré! Sigamos. No fue hasta el 3500 a.C cuando se comenzó a
usar el calzado fabricado con cuero, material que se empleó casi con
exclusividad hasta el siglo XIX, cuando los avances tecnológicos permitieron el
uso de otros materiales.
Chanel, un antes y un después
“Una mujer con unos buenos zapatos nunca desentonará”. Es una de las frases de Coco Chanel. La diseñadora francesa fue la creadora del soulier, uno de los zapatos más emblemáticos de la historia cuya gracia residía en ser bicolor mezclando beige y negro. De esta forma, el zapato combinaba con muchos más vestidos y alargaba la pierna con un bonito efecto óptico.
Coco Chanel, que murió en 1971 a los 87 años de edad,
revolucionó no solo el mundo de los zapatos sino la moda en general. De
carácter liberal y feminista, fue la primera diseñadora que llevó pantalones. En Coco, los deseos de libertad y comodidad y su pasión por la equitación
hicieron que adorase los pantalones, que se normalizaron como una prenda más
para la mujer, algo impensable años antes. Observemos estas maravillosas
fotografías de Katherine Hepburn y Grace Kelly con pantalones.
Fue también la madre de la era moderna del perfume.
Comenzó en 1921 cuando Coco presentó su Número 5. Se
llamó así, dicen, porque fue la quinta prueba de olores que más gustó a la
modista y a Ernest Beaux, creador del aroma.
Se estima que se vende
aproximadamente un frasco cada 30 segundos. El perfume se convirtió en mito
después de que Marilyn dijese que dormía solamente con unas gotas de Nº5. Este maravilloso vídeo analiza la relación entre Marilyn y Nº5. ¡Delicioso!
El niño-vieja
Algo
parecido al invento de zapatos para ambos pies sucedió con la ropa infantil.
Hasta el siglo XX no existía como tal. Los niños simplemente vestían con la
ropa de sus padres, que se arreglaba por aquí y por allá y lista. A las pobres
niñas incluso se les ponía corsé, tuviesen la edad que tuviesen.
Afortunadamente, esta esclavitud de los pobres niños cambió gracias a Jeanne
Lanvin.
De
familia humilde, había trabajado de costurera y en tiendas de sombreros, tanto
en París como en Barcelona. Jeanne se horrorizaba al ver cómo vestían las hijas
de sus amigas. “Parecen viejas prematuras”, solía decir. Así que cuando se quedó
embarazada de Margarita se negó a que su hija vistiese como su abuela y empezó
a confeccionar ropa solo para ella. Otras madres se enteraron de los vestidos
de Margarita y empezaron a pedir a Jeanne que les hiciese trajes para sus
hijas.
Así
empezó el imperio Lanvin (www.lanvin.com). En 1885 abrió su primera boutique en París y
en 1909 comenzó a diseñar para mujer. Lanvin es la casa de modas más antigua de
la capital francesa y hoy en día continúa en la misma Rue de Fauborg, del mismo
modo que desde 1918 la boutique Chanel sigue en el 31 de la Rue Cambon.
Otra
anécdota de esta casa de alta costura. Jeanne estaba obsesionada con los
colores, en especial con tres: el azul Lanvin,
el rosa Polignac en honor a su
hija Margarita y el verde Velázquez.
Tanto es así que no quería que nadie le copiase sus tonalidades y creó un taller
de tintes exclusivo en Nanterre, a las afueras de París, en 1923.
Economía de guerra
El 6 de
julio de 1946, a los 79 años de edad, murió Jeanne Lanvin. Acababa de terminar
la II Guerra Mundial, periodo de escasez en el Viejo Continente en el que se
había restringido el empleo de nylon y poliéster porque el ejército utilizaba
esos materiales. Esto llevo a muchas mujeres a exprimir el ingenio, como suele
pasar en épocas de crisis: empezaron a pintar una franja negra horizontal en la
parte posterior de la pierna para simular las medias.
Terminada
la contienda bélica Europa y Estados Unidos iban recuperando poco a poco la
normalidad. En los años 50 empieza a popularizarse, en particular entre la
gente joven, el empleo de los vaqueros. Los había inventado casi un siglo antes
el comerciante alemán Levi Strauss como una prenda de tejido resistente ideal
para mineros y agricultores. Cien años después, y hoy en día, se convertiría en
imprescindible en cualquier armario.
Cambios y
más cambios, como vemos en el mundo de la pasarela, donde hasta los años 60 era
casi imposible ver desfilar a mujeres muy delgadas. Fue la modelo inglesa Twiggy
la primera modelo hiperdelgada que triunfó, dejando atrás la moda de la década
anterior de mujeres curvilíneas. En este sentido, leed de nuevo el reportaje de
viejas glorias del cine y la moda en el que destacamos en particular a Twiggy (http://blog.mqmp.es/2014/08/que-fue-de.html).
¿Qué pasará dentro de 50
años? Puede que los vaqueros de nuevo se empleen solamente para bajar a la mina
y que haya un boom de embarazos en el
mundo porque la moda de estar encinta reaparezca. Recuerdo una película de los
años setenta protagonizada por Ryan O’Neal en que se convierte en tendencia
mundial llevar los vaqueros con un agujero circular en el trasero. Una chica va a visitar a Ryan a la oficina y tiene un pequeño percance en el metro que le rasga la parte posterior de sus vaqueros. Ella no se da cuenta y entra en el rascacielos como si tal cosa, causando un revuelo de marca mayor, especialmente entre el público masculino. Un gurú de la moda ve el trasero de la chica, le parece lo máximo y se hace con la idea. Así es la moda, como la vida misma, nunca se sabe cómo ni por qué algo creará tendencia.
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