viernes, 19 de diciembre de 2014
La magia de los mercadillos navideños
Eduardo Viladés, MQMP.-
Ya estamos en Navidad. Niños correteando
enfundados en guantes, gorros y bufandas. Familias pensando en cómo decorar el
árbol de Navidad y discutiendo porque el pavo del año anterior en casa de los
suegros fue mejor que el manjar en casa de la familia directa. Ilusión,
esperanza y ganas de que el año que viene sea mejor que el pasado. Luces de
colores, calles llenas de gente y mercadillos navideños. Recorramos con
Magazine MQMP algunos de los más importantes de España, en especial los de
Madrid y Bilbao, y del extranjero, como los de Bruselas, Viena, Estocolmo o
Berlín. Si no puedes viajar, no te preocupes, desde aquí te trasladamos al
corazón de estos centros de la ilusión.
Madrid huele a Navidad
El principal mercado de
Navidad de la capital es el instalado en la Plaza Mayor. Se compone de 104
casetas, de las que 90 ofrecen productos tradicionales navideños y 14 artículos
de broma.
Destaca también el
mercado de la Plaza de España, que se engloba dentro de la Feria Mercado de
Artesanía de la Comunidad de Madrid. Es reconocida por la calidad y variedad de
sus productos y participan artesanos de renombre internacional. Hay ceramistas,
joyeros, trabajadores del cuero, orfebres, vidrieros, decoradores de telas,
jugueteros. En total, 200 talleres artesanos.
Aunque activo todo el
año, el Rastro adquiere un talante especial en Navidad. Es el mercado al aire
libre más importante de la ciudad, con más de mil puestos de vendedores y
comerciantes y se puede encontrar de todo, algo parecido a lo que sucede en el
mercado de Tetuán, especializado en artesanía y juguetes.
Otros mercadillos
navideños en los que disfrutar de las compras en Madrid son el de artículos de
broma de la Plaza de la Provincia, especializado en bombas fétidas,
levantaplatos, polvos para estornudar y petardos para cigarros, el de las
flores de Tirso de Molina o el de la Paz en pleno barrio de Salamanca.
Sabor a Bilbao
A tiro de piedra de
Pamplona como quien dice, estas Navidades merece la pena desplazarse hasta
Bilbao para hacer las compras navideñas. El mercado de la calle Bailén consta
de más de 40 casas de madera, con la artesanía y productos de cocina vasca como
grandes protagonistas. No hay que olvidar Gabonart Feria de Artesanía de
Bilbao. Se celebra en el muelle de Arriaga y los 41 puestos instalados ofrecen
una amplia gama de productos como cerámica, bisutería, joyería en vidrio y
plata, cristal, tallas de madera o juguetería.
Como todos los años,
los más pequeños enloquecen en el Parque Infantil de Navidad, distribuido en
dos pabellones del BEC y con una superficie de 50.000 metros cuadrados. El
parque está dirigido a niños de entre 2 y 12 años y combina diversión con
fomento de los valores educativos y didácticos. Aparte de comprar los regalos
de Navidad, los padres pueden quedarse tranquilos al dejar a los niños con
monitores y permitir que disfruten de un sinfín de actividades como cine 3D,
montaña rusa, patinaje, skate o cuentacuentos.
Terminamos el repaso a
la capital vizcaína con la feria de Santo Tomás del 21 de diciembre, donde la
estrella es la gastronomía y los productos típicos del norte.
El caganer en Barcelona
Desde el 25 de
noviembre puede disfrutarse del mercado navideño de Barcelona en los aledaños
de la Plaza Sant Jaume. Los inicios de este mercadillo datan del siglo XVIII y
ahora ya hay más de 300 puestos donde se puede encontrar todo tipo de
manualidades, árboles de navidad, flores de pascua, etc. Una de las costumbres
más curiosas de la región es el “Caganer”, un pequeño hombre en cuclillas con
una particular tradición a sus espaldas.
Todo ello endulzado con el ambiente navideño, música y espectáculos incluyendo una escena de la Natividad a tamaño natural en la Plaza Sant Jaume.
Todo ello endulzado con el ambiente navideño, música y espectáculos incluyendo una escena de la Natividad a tamaño natural en la Plaza Sant Jaume.
2 kilómetros de imaginación
El mercadillo navideño se extiende a lo largo de casi dos kilómetros en la
capital belga. Los 240 puestos están cubiertos de madera, lo que acentúa la
sensación navideña del momento. Se pueden encontrar adornos, obras de arte y
comida y bebida de la zona, como los famosos gofres. Los niños disfrutan de lo
lindo en Saint Catherine con un tobogán de 35 metros de largo y una gran rueda
iluminada con 18.000 luces.
Asimismo, el visitante puede pasar la tarde en una pista de patinaje de unos 60 metros de largo. El mercado de Bruselas se inauguró el pasado 30 de noviembre y estará activo hasta el día de Reyes.
Asimismo, el visitante puede pasar la tarde en una pista de patinaje de unos 60 metros de largo. El mercado de Bruselas se inauguró el pasado 30 de noviembre y estará activo hasta el día de Reyes.
Estocolmo y Dublín
El mercadillo navideño de Estocolmo se viene celebrando desde 1903. Se
pueden encontrar artículos artesanales suecos, adornos navideños hechos de paja
y comida típica como salchichas, anguilas, salmón, galletas de jengibre o
bollos de azafrán, todo ello regado con el típico vino caliente tan común en
los países escandinavos.
Damos un salto a Irlanda. A pesar de ser un mercadillo navideño bastante reciente, hace pocos años ya atraía alrededor de 150.000 personas en el centro de Dublín. Se puede encontrar desde joyas artesanas a vidrieras pasando por los juguetes de madera y otros tipos de obras de arte.
Damos un salto a Irlanda. A pesar de ser un mercadillo navideño bastante reciente, hace pocos años ya atraía alrededor de 150.000 personas en el centro de Dublín. Se puede encontrar desde joyas artesanas a vidrieras pasando por los juguetes de madera y otros tipos de obras de arte.
El Este, en ebullición
Budapest está de moda. En Vörösmarty encontraremos comida, danzas
tradicionales y música en directo entre los puestos que conforman el
mercadillo. Con aproximadamente unos 150, se puede encontrar una gran variedad
de arte y cultura local, así como teatros de marionetas. Además, todo lo que se
haya hecho a mano y se compre en el mercadillo está garantizado por un jurado
profesional de varias asociaciones.
En la Plaza de Wenceslao, a la sombra de la magnífica Catedral de Tyr de Praga, se despliega este magnífico mercadillo. Un gran árbol navideño preside la plaza donde se puede comprar vino caliente, fruta envuelta en chocolate, dulces y salados típicos de la zona y disfrutar de todos los puestos y sus artesanías en un precioso marco arquitectónico. Puede disfrutarse hasta el 1 de enero.
En la Plaza de Wenceslao, a la sombra de la magnífica Catedral de Tyr de Praga, se despliega este magnífico mercadillo. Un gran árbol navideño preside la plaza donde se puede comprar vino caliente, fruta envuelta en chocolate, dulces y salados típicos de la zona y disfrutar de todos los puestos y sus artesanías en un precioso marco arquitectónico. Puede disfrutarse hasta el 1 de enero.
Sissy en Viena y la magia de Berlín
Viena suele estar
cubierta por una maravillosa manta de nieve en diciembre, lo que confiere a la
ciudad un encanto especial. El mercado de Christkindlmärkte comienza a estar
activo a mediados de noviembre. Los vieneses se reúnen en masa los fines de
semana para pasear y tomarse unas buenas castañas que les permitan protegerse
de las bajas temperaturas que azotan la capital austriaca.
De todos modos, la
ciudad europea en la que se celebran más mercadillos navideños es Berlín. Hay
más de 50. El más famoso de todos ellos es el mercadillo de Kaiser
Wilhelm Gedächtniskirche, con aproximadamente 2 millones de visitantes anuales.
Se puede disfrutar de placeres mundanos como las castañas y el vino caliente o examinar
las joyas y las manualidades que se exponen.
Terminamos con Copenhague,
la ciudad que ofrece el mercado más alternativo y menos comercial. El
mercadillo se inunda de comida y de nisser, los duendecillos de la Navidad
danesa. Se sitúa en el centro de la capital y lo visitan más de un millón de
personas cada año. Hay también pistas de hielo, montañas rusas e incluso parques
temáticos.
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