viernes, 20 de febrero de 2015
“Tejiendo la moda” en el Museo del Traje de Madrid
Eduardo Viladés, MQMP.- El Museo del Traje de Madrid expone al público
parte de sus fondos textiles por vez primera en una retrospectiva que puede
admirarse hasta el próximo 5 de abril.
“Tejiendo la moda”
cuenta con la contribución del Museo Valencia de Don Juan, que presta cuatro de
sus tejidos más antiguos. La muestra traza la evolución del tejido en España;
empieza en el período medieval, momento cumbre de nuestros tejidos en el panorama
internacional. Está articulada en cinco apartados que muestran al visitante la
historia del textil en nuestro país.
De la influencia árabe al Renacimiento
Los conjuntos de la
Edad Media muestran una clara inspiración árabe. En este apartado hay que destacar cuatro
fragmentos hispanomusulmanes de los siglos XI, XII, XIII y XV, precisamente los
que ha cedido el Museo madrileño Valencia de Don Juan.
Más información
acerca de este museo en el enlace inferior:
http://censoarchivos.mcu.es/CensoGuia/archivodetail.htm?id=37224
Avanza
después hacia el Renacimiento, periodo en el que Italia dictaba las normas y
que se prolongó hasta bien entrado el Barroco. Si durante la Edad Media habían destacado los
tejidos hispanomusulmanes, en el Renacimiento son los diseños italianos los que
se convierten en modelos universales del arte textil.
La España
de los descubrimientos despertaba el interés comercial de muchos de los
tejedores venecianos, florentinos y romanos, que veían en ella un mercado con
gran poder adquisitivo. Los sastres españoles tomaron estos diseños como propios
y granadas y elementos vegetales convivieron con los motivos geométricos de los
últimos tejidos nazaríes.
Francia acapara el protagonismo
A partir
del siglo XVIII, toma el relevo Francia. El reinado de Felipe V supuso un relanzamiento para
la industria de la seda. Los principales centros productores fueron Toledo, por
la producción de tejidos litúrgicos, y Talavera de la Reina por la de tejidos
de seda, oro y plata. También destacaba el Colegio del Arte Mayor de la Seda de
Valencia, que contaba incluso con dibujantes venidos de Lyon.
Los tejidos
protagonistas a comienzos siglo XVIII fueron los “tejidos bizarros”, en colores
vibrantes fuertemente contrastados que dibujaban motivos florales. A estos
tejidos les siguieron aquellos que ordenaban sus decoraciones en composiciones
simétricas de evolución ondulante vertical, con colores más suaves. Los
descubrimientos de las ruinas de Pompeya y Herculano pusieron de moda los
colores de los frescos de Pompeya junto con elementos decorativos de ese momento.
La revolución industrial
Con la
llegada de la Revolución Industrial, poco a poco los tejidos artísticos ven reducida
su producción ante la invasión de los mucho más baratos tejidos industriales.
Las
máquinas que mejoran el trabajo del algodón, como la Spinning Mule de 1779, que
consigue las muselinas, originan también la creación de nuevos productos,
resultado de los avances basados en estudios químicos, como la sedalina. A
estos avances se les une la introducción de los tintes sintéticos.
El resultado
es la aceleración de la moda, una mayor producción de tejidos a los que hay que
dar salida y una reducción en la atención a sus decoraciones y acabados.
Fortuny, el gran olvidado
Por último, la
muestra cuenta con la presencia de Mariano Fortuny y Madrazo, artista que supo
actualizar la historia del textil fiel a su visión historicista cargada de
innovaciones técnicas.
El sastre se opuso a la Revolución Industrial y volvió
al diseño tradicional, elevando la confección a la categoría de arte con
mayúsculas.
Fortuny
inventó un tipo de brocado impreso que imitaba los terciopelos labrados de los
siglos XV y XVI. También diseñaba vestidos y ropa teatral. Como suele suceder,
alcanzó más fama fuera de nuestras fronteras e incluso aparece en la novela En
busca del tiempo perdido de Marcel Proust. El escritor francés asegura que
las damas parisinas de alta alcurnia de finales del XIX “suspiran por los
trajes de Fortuny”.
Fortuny
inventó también un tipo de plisado sobre finísima seda con el que elaboró su
famoso vestido Delphos, que lució por ejemplo la bailarina Isadora
Duncan en varias de sus representaciones. MQMP se hizo eco del trabajo de
Fortuny en un delicioso reportaje elaborado en Valencia.
La
muestra puede disfrutarse hasta el próximo 5 de abril. Para abrir boca, podemos
disfrutar de algunas interesantes lecturas en el enlace inferior que nos
recomienda la comisaria de la exposición, Lucina Lorente:
http://museodeltraje.mcu.es/downloads/Biblio_Tejiendo_la_moda.pdf
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